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2016/01/29

PRIMAVERAS MARCHITAS


ª  Países como Egipto y Túnez comienzan a manifestarse en lo que se denominarán “Primaveras Árabes”.

ª  Se trata al igual que en Egipto,  Túnez y Turquía de manifestaciones de carácter nacionalista, lejos están aún la intervención de  grupos islamistas violentos como Al-Qaeda y Estado Islámico que vendrán hasta Siria desde Irak tras su ocupación.

ª  España, por ejemplo, tiene un pésimo récord: sólo ha creado 50 plazas de las 9.360 a las que se había comprometido y ha realojado a tan sólo 18 asilados, provenientes de Italia.


Cada día llegan más seres humanos a las costas europeas. Cada vez más se quedan atrás, en las frías aguas del mar Mediterráneo, cerca de las costas de la salvación. Ahora mismo, mientras lees estas líneas, miles de ellos no intentan labrarse un futuro, tan solo sobrevivir a esta noche, durmiendo bajo el manto de estrellas a temperaturas por debajo de los cero grados. Mañana al amanecer, agarrarán lo poco que les queda y seguirán caminando, cruzando vayas y concertinas colocadas por el hombre. Fronteras y líneas imaginarias que dividen naciones, que separan los mundos, que matan la esperanza.

Conocemos muy poco de lo ocurrido. Solo nos hacemos eco cuando se producen numerosas muertes en el agua, siendo incluso niños los que dejan su vida en la orilla, cuando la salvación se roza con la punta de los dedos. Contemplamos las imágenes en nuestros televisores a miles de kilómetros, sentados en nuestros sillones y butacas. Son muchos los que sienten rabia e impotencia. Algunos además, vergüenza ante el inmovilismo de nuestros gobiernos en Europa. No solo son ellos quienes permiten que esto se permita. No lo olvidemos, todos somos cómplices, miramos hacia otro lado como si nada ocurriera.

¿Cómo empieza esta guerra? En el año 2011 se producen movimientos en Oriente Medio en contra de algunas de las dictaduras y regímenes. Países como Egipto y Túnez comienzan a manifestarse en lo que se denominarán “Primaveras Árabes”. En España esta tendencia coincidirá con los movimientos del 15M, justo antes de las elecciones generales del mismo año, en medio de una crisis económica que marcará el inicio de un cambio en nuestra sociedad.

En Oriente Medio se trató de una revolución  llevada a cabo por los más jóvenes y las familias pertenecientes a las clases medias de los diferentes países. Estas manifestaciones cayeron como un relámpago en Egipto, Túnez y Turquía, cogiendo por sorpresa a sus gobiernos, los cuales acabaron cayendo en muy poco tiempo.

Sin embargo, en Siria todo fue distinto. La revolución tardó demasiado en llegar, el gobierno de Al-Assad estaba preparado para lo que se avecinaba de forma inminente. Cuando llegó el momento de las movilizaciones en las calles, la represión por parte del régimen fue brutal, lo que hizo que el movimiento se radicalizara. Arabia Saudí,  junto a Qatar y Turquía, países contrarios al gobierno sirio, comenzaron a financiar con fondos y armas a las fuerzas opuestas al régimen.

En un primer momento, el conflicto estalla entre las fuerzas rebeldes opuestas a Al-Assad y el propio ejército enviado por el gobierno. Se trata al igual que en Egipto,  Túnez y Turquía de manifestaciones de carácter nacionalista, lejos están aún la intervención de  grupos islamistas violentos como Al-Qaeda y Estado Islámico que vendrán hasta Siria desde Irak tras su ocupación.

 
Cabe recordar, que la toma de Irak en 2003 por los Estados Unidos con el apoyo de las fuerzas occidentales como Reino Unido y nuestra mísera España (Cumbre de las Azores) fue del todo ilegal. En firme oposición de lo que dictaminaban las propias resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas, sumadas a las millones de voces que se manifestaron en las calles de todo el mundo para evitar la guerra, miles de personas se ven en la obligación de desplazarse como refugiadas, cruzando las fronteras hasta diferentes países, entre ellos Siria y Jordania.

La destrucción de Siria, tal y como podemos observar todos los días, se debe al enfrentamiento entre los diferentes conglomerados de milicias islamistas financiadas por Arabia y diferentes países de Occidente con el fin de derrocar al Gobierno del país. A nadie se le escapa que ninguno de estos grupos terroristas podría subsistir si no hubiera intereses por parte de terceros países con intereses estratégicos y económicos que los llevan abasteciendo desde hace varias décadas. Haciendo hemeroteca, recordemos que EEUU financió con armas y recursos durante los últimos años de la guerra fría, al régimen Talibán de Al-Qaeda en Afganistán para hacer frente a lo que se denominó como “la invasión Rusa” del estado afgano por parte del país comunista en aquel entonces.

¿Cómo puede ser tan difícil romper estas líneas de financiación? Sobra decir que no hay voluntad de hacerlo. El Estado Islámico se financia sobre todo con la venta de petróleo que suministra de forma clandestina a Turquía e Israel. De este modo, con la venta de crudo a terceros países, el grupo terrorista obtiene unos beneficios de más de un millón de dólares cada 24 horas. Si de verdad hubiera interés por cerrarles el “grifo” económico con el que subvencionan la compra de armas, sería bien sencillo.

Siria sigue desangrándose, su pueblo muere asesinado cada día. Este hecho, por su puesto, favorece a los países occidentales, sobre todo a Israel que contempla como se debilitan y caen gobiernos musulmanes a su alrededor, lo que afianza su postura de estado líder en Oriente Medio. Que esta parte geográfica del planeta se mantenga continuamente bajo el acoso de diferentes conflictos, facilita el progreso económico de los países más ricos. Ellos seguirán negociando con lo poco o mucho que tienen y que los demás necesitan. Mientras tanto nosotros nos encargaremos de que no les falten balas y granadas para que sigan matándose los unos a los otros.

Como pueblo avanzado y civilizado que nos creemos, nuestra postura ha sido siempre la de pensar que los países de oriente tienen un carácter violento, nada arreglan con el uso de la fuerza. Desde Europa nos declaramos estandartes de Liberté, égalité, fraternité. Que pronto se nos ha olvidado que las dos grandes guerras de la historia, que acabaron con millones de vidas y que han sido testigo de las mayores atrocidades que el ser humano puede llegar a hacerse a sí mismo, han tenido como escenario esta ajada y vieja Europa durante el último siglo.


272. ese es el número de refugiados sirios que han sido acogidos en nuestro continente durante el año 2015.  El dato lo ha hecho público la Comisión Europea, seguramente con el fin de sacar los colores a los Estados miembros de la UE, que se habían comprometido a realojar a 106.000 de los refugiados que en la actualidad hay en Italia y Grecia. España, por ejemplo, tiene un pésimo récord: sólo ha creado 50 plazas de las 9.360 a las que se había comprometido y ha realojado a tan sólo 18 asilados, provenientes de Italia. El 1 de febrero llegarán 30 más a la comunidad de Castilla y León. Es simplemente vergonzoso. Indecente que no estemos en las calles pidiendo responsabilidades a los gobernantes de toda Europa.

Nuestra postura es la de humillar a estas personas. No se las permite legalmente abandonar su patria en guerra para evitar la muerte. Se entorpecen las labores de salvamento, imputando incluso cargos de “tráfico de personas” a aquellos que se juegan el tipo sacándoles del agua salvando sus vidas cuando todo parece perdido. Entonces, cuando ponen los pies en tierra y piensan que lo peor ha pasado, comienza de veras la senda de penitencia y vergüenza. Se les trata como animales, obligándoles a caminar miles de kilómetros cruzando fronteras. Erigimos muros de alambre y cuchillas para interrumpir su marcha. Se les niega la entrada, se les deporta. Denegamos techo, pan, agua y abrigo. Enjuagamos sus lágrimas en vinagre, mientras apartamos la vista haciendo una pausa para la publicidad. Sufren insultos, golpes y agresiones. Ahora es nuestro deseo confiscar lo poco que puedan llevar encima para justificar los costos de mantenerlos aquí con vida en condiciones infrahumanas. ¿Pero qué diablos nos pasa?

¿Esta es la Europa civilizada de la que hablamos y formamos parte? Si esto es ser europeo, si así demostramos ser mejores… me parece una obscenidad sentirse orgulloso absolutamente por nada. ¿Hace falta que alguien nos golpeé en el alma, nos arranque el corazón y los ojos para que seamos realmente conscientes de esta tragedia? ¿Tan seguros estamos de que jamás vamos a necesitar que otros pueblos, otras personas nos acojan en sus casas? Así debe de ser.

Para acallar alguna voz maliciosa que pueda alzarse. La respuesta es sí rotundo. Estaría orgulloso de acoger refugiados en mi casa y en mi vida. Pero este falaz gobierno tampoco lo permite. No quiere aceptar que miles de familias, sensibles a esta realidad, estén dispuestas a compartir lo poco o mucho que puedan poseer, con otros seres humanos que lo necesitan. Es más fácil donar unos pocos euros, monedas que limpian conciencias sucias envueltas en papel de regalo estas navidades.

Europa es la gran estafa. Lejos de ser solucionadores de algo, no hacemos sino minar el futuro de otros pueblos, otras razas y culturas diferentes a las nuestras. Declaramos nuestra aversión a lo que definimos regímenes autoritarios, justificando su caída todos los días en los medios de comunicación. Pero tan solo nos decantamos por aquellos que opinan diferente, aquellos que han decidido que quizás no sea necesario entrar en la rueda arrolladora de occidente. Apenas se habla una palabra de la falta de derechos humanos que sufren los ciudadanos de Arabia Saudí cada día. Ni el apoyo que se les brindó a líderes en américa latina para favorecer la caída de gobiernos opuestos a los intereses neoliberales, como el asesinato de Salvador Allende en Chile, muerto a cañonazos por los tanques de Pinochet, o al gobierno Sandinista en Nicaragua.

Hace algunos cientos de años, en las regiones bárbaras y heladas del norte, cuando la caída del sol traía noches de mucho frío y nieve, existía la buena costumbre de crear un pequeño fuego cercano a la puerta de casa, iluminando así la entrada de la misma. De este modo, la familia que habitaba el lugar, daba a entender que se trataba de un hogar confortable que ofrecía refugio y alimento a aquellos viajeros incluso extranjeros, a los que la noche y la tormenta pudieran haber sorprendido. Si viajas por las zonas más frías y aisladas de Noruega, se puede observar que aún hoy, muchos de los hogares, mantienen la luz de su puerta toda la noche alumbrando a posibles viajeros venidos desde muy lejos, buscando refugio. Me pregunto qué nos estará pasando entonces…

2015/09/18

NO HAY VALLA, CONCERTINA NI MURO ALTO


ª    Las propias Naciones Unidas reconocieron en este último año al gobierno de Bashar como legítimo, siendo elegido democráticamente y es merecedor, sobre todo en su lucha contra el terrorismo, del respeto de todos los países del mundo”.

ª    Los niños de corta edad no conocen otra realidad que esta crisis. En el caso de los adolescentes que inician la etapa formativa de sus vidas, la violencia y el sufrimiento comienzan a definir su futuro”.

ª    Sorprende la noticia de que en los próximos años Alemania estará necesitada de numerosa mano de obra barata para aumentar su producción industrial”.


Vamos a centrar toda la atención en la actual comprometida y difícil situación de Siria. Analicemos el contexto de cómo empezó todo, su desarrollo y el momento actual que vive el país, pero sobre todo la población civil.

Ayer mismo, el presidente de este país Bashar Al-Asad en una entrevista ofrecida en los medios de comunicación, acusaba a los países occidentales y a Estados Unidos de apoyar a los terroristas en la guerra Siria. Asad dijo también que la crisis de refugiados (más de cuatro millones de sirios abandonaron el país y varios millones más fueron desplazados internamente, de acuerdo con datos de Naciones Unidas), se debe al "terrorismo". Assad pidió a los países occidentales que "dejen de apoyar a terroristas" si están preocupados sobre el flujo de refugiados.

Recordemos que el actual líder de Siria fue elegido por referéndum democrático ganando las elecciones en el 2000, 2007 y recientemente en el año 2014, y que las propias Naciones Unidas reconocieron en este último año al “…gobierno de Bashar como legítimo, siendo elegido democráticamente y es merecedor, sobre todo en su lucha contra el terrorismo, del respeto de todos los países del mundo”.

En marzo de 2011, los opositores al gobierno del Presidente Bashar al Assad intentaron tomar el poder mediante la transgresión al orden constitucional mediante el empleo de acciones violentas, afectando como no podía ser de otro modo a civiles, entre ellos sobre todo a la población infantil.

El año 2011 representó para toda la región árabe el inicio de un período que condujo a revoluciones y levantamientos civiles que culminaron con el derrocamiento de las dictaduras de Egipto, Túnez, Libia y el agravamiento de la violencia en países como Yemen. A este conjunto de manifestaciones populares y políticas se las denominó, Primavera Árabe.

Lo que en un principio se vislumbró como un movimiento civil, poco a poco se convirtió en un cuerpo armado integrado por diversos grupos, con el fin último de la deposición de su líder nacional. De este modo grupos como Al Qaeda, activistas en derechos humanos, islamistas moderados y nacionalistas, además de soldados desertores de las fuerzas y cuerpos del Estado Sirio se unieron al denominado “Ejército Sirio Libre”.

En 2013, el autodenominado Estado Islámico se une a estos grupos y toma el control de los mismos y de la oposición al régimen nacional.

Desde ese momento, los enfrentamientos se han encrudecido en una guerra de bloques donde cada uno de los bandos es apoyado por fuerzas externas y del que parece no tener un final próximo. Desde el origen de las hostilidades entre rebeldes y cuerpos de seguridad, los datos sobre dignificados arrojan las cifras de 220.000 las víctimas (sobre todo civiles), 11 millones de desplazados, 4 millones de refugiados y más de 12 millones de personas dependientes de la ayuda humanitaria. No olvidar el actual éxodo de refugiados que se juegan la vida cruzando las fronteras y el mar Mediterráneo en busca de un lugar donde la guerra no les persiga, que son reconocidos como “inmigrantes económicos” y tratados peor que animales.

Mientras que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó en 2013 y 2014 resoluciones que daban un alivio a millones de sirios mejorando el acceso humanitario, los países miembros de este órgano insuflaban y lo siguen haciendo, con armas a las distintas partes. Concretamente el 90% de las armas que se utilizan en el conflicto han sido manufacturadas en países miembros del Consejo de Seguridad, especialmente Rusia y Estados Unidos.

Para ser más exactos, el propio Presidente Estadounidense, Barack Obama justificó la idea de suministrar armas a las bandas terroristas sirias tras dar a conocer, sin prueba alguna al respecto, que el gobierno legítimo de Bashar Al Assad había usado armas químicas contra mercenarios y la población civil. ¿No recuerda esta noticia a otra parecida de unos años atrás con Bush Junior y las resoluciones de la ONU en contra de la entrada en Irak, debido a la existencia de armas de destrucción masiva?


En abril de 2013, los jefes de los principales organismos de la ONU pidieron “la actuación inmediata en el conflicto sirio”. Los responsables de ACNUR, UNICEF, la OMS (Organización Mundial De La Salud), PMA el Programa Mundial De Alimentos y OCHA (Oficina De Coordinación De Asuntos Humanitarios) denunciaron la inacción por parte de los políticos de todo el mundo para acabar con la guerra. Los responsables firmantes de este comunicado fueron:

·        Valerie Amos, Coordinadora de OCHA.

·        Ertharin Cousin, Directora Ejecutiva de PMA.

·        Antonio Guterres, Comisionado de ACNUR.

·        Anthony Lake, Director Ejecutivo de UNICEF.

·        Margaret Chan, Directora General de la OMS.

Insisten en que “en esta ocasión no se pedían fondos ni más recursos pese a que eran ya de por sí necesarios”. Sus palabras fueron dirigidas a todos los involucrados de este conflicto brutal y a los gobiernos que pueden influir en ellos. A grito de ¡Basta!, ejecutan un llamamiento para salvar al pueblo sirio.

El pasado 31 de marzo de 2015, tuvo lugar en Kuwait la Tercera Conferencia Humanitaria Internacional de Donantes para Siria. La cumbre tuvo como objetivo recaudar fondos necesarios para satisfacer las necesidades expuestas en el Plan De Respuesta Estratégico Para Siria 2015 (SRP) y el Plan Regional Para Los Refugiados Y De Resiliencia 2015-2016 (3RP).

Según estos planes, la FAO (Organización UN para la Alimentación) busca 59 millones de dólares para desarrollar su labor en Siria y apoyar la producción de alimentos básicos, mejorar la nutrición y los ingresos de las familias, proteger el ganado y mejorar la coordinación entre gobiernos y organismos de ayuda humanitaria.

El Consejo De Seguridad De Las Naciones Unidas (CSNU) aprobó el lunes 17 de Agosto de 2015, por unanimidad un nuevo Plan de paz para Siria. El plan consta de 16 puntos y exige a todas las partes involucradas trabajar de forma conjunta para poner fin a la crisis del país Árabe. Por primera vez un plan para una nación de esta región cuenta con el consenso de todos los miembros (15 del CSNU) incluidos los integrantes permanentes con derecho a veto (EEUU, Rusia, China, Francia y Reino Unido).

UNICEF comunicó el 12 de marzo de 2015, basándose en investigaciones e informes desarrollados en el terreno: “Casi dos millones de niños sirios se encuentran refugiados en el Líbano, Turquía, Jordania y varios países más. A ellos se suman 3,6 millones de niños de las comunidades vulnerables en las que se albergan otros refugiados”. Los niños de corta edad no conocen otra realidad que esta crisis. En el caso de los adolescentes que inician la etapa formativa de sus vidas, la violencia y el sufrimiento comienzan a definir su futuro.

Se echan en falta las intervenciones o al menos los comunicados de apoyo de entidades tan importantes como el FMI (Fondo Monetario Internacional), el BM (Banco Mundial) y el BCM (Banco Central Europeo), tan solo preocupados por cómo esta crisis en el país árabe puede afectar a la economía mundial. El FMI, institución creada con el objetivo de “fomentar la cooperación monetaria internacional, afianzar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional, promover el empleo elevado y un crecimiento económico sostenible y reducir la pobreza en el mundo entero. ¿Nadie le pide cuentas?

Otras entidades que colaboran de forma activa en el conflicto de Siria son las Agencias Estatales de Cooperación Internacional. Las entidades privadas sin ánimo de lucro. Como por ejemplo: Intermón Oxfam, Médicos Sin Fronteras, Médicos del Mundo, MPDL (Movimiento por la Paz), Acción contra el Hambre,  Save the Children. El SPCR (Centro Sirio de Investigaciones Políticas) que realiza informes anuales sobre la situación y que son entregados a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados en Oriente Medio (UNRWA, por sus siglas en inglés) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Sinceramente, parece que con los acontecimientos recientes, se están tomando cartas en el asunto, pero ¿Es necesario llegar al sufrimiento extremo de un pueblo para empezar a trabajar por y para el cambio?, el trabajo de organismos tan importantes para la defensa del ser humano como es la ONU ¿Realmente sirve para su cometido?, o como se viene viendo en conflictos como Ruanda, Balcanes, Palestina… da la impresión de que siempre llega (cuando lo hace) mal y tarde. ¿Es necesaria una reconstrucción de estos organismos y su funcionamiento para que realmente tengan peso en la sociedad mundial y presten la ayuda que necesitan los pueblos? Mi opinión es  que así debe de ser, y debemos involucrarnos más en que se produzca este cambio.


Mientras tanto el problema aumenta cada día. Miles de ciudadanos sirios abandonan su país en busca de paz y libertad. Llegan como pueden al viejo continente e intentan cruzarlo con lo poco que llevan encima, caminado en muchos casos cientos de kilómetros. Los gobiernos de nuestros Estados Europeos siguen sin apenas mover un dedo, el mismo 15 de septiembre han vuelto a dar la espalda a estas personas. La Unión Europea vuelve a fracasar en la ayuda y reparto de refugiados. Mientras tanto nuestro Ministro de Interior (Jorge Fernández Díaz) insiste en el reforzamiento de fronteras, políticas de repatriación efectivas y refuerzo del papel del FRONTEX.

No todo acaba aquí, no solo encuentran soledad e incomprensión al llegar a la vieja Europa. Además (como muestran los medios a través de imágenes y artículos) deben de soportar la instalación de miles de kilómetros de vallas y concertinas nuevas para evitar su entrada a través de las diferentes fronteras, la humillación de patadas e insultos en los diferentes países por los que transitan (incluso de los propios periodistas como bien se ha visto), la negación de ayuda de los países balcánicos que lejos de hacer memoria, han olvidado que hace veinte años eran ellos mismo los que buscaban asilo en otros lugares para sobrevivir.

Con todo, miles de seres humanos solidarios se vuelcan en el rescate y ayuda de estas personas. No cesan las peticiones de ayuntamientos que requieren sean tenidas en cuenta como lugares de asilo, de personas particulares a las que no les importaría acoger en sus propias casas a una familia entera. Acciones que te hacen pensar y valorar que aún existen personas comprometidas con el mundo y que te devuelven la esperanza. Pero esto no es suficiente, se debe de presionar a los Estados y a sus líderes para que intervengan de una vez, son ellos quienes tienen el poder y las herramientas además de los recursos para atajar el problema de raíz.

Ciudadanos de Europa… tengamos presente que no habrá valla, concertina ni muro alto que detenga la marcha masiva de ciudadanos sirios. Huyen de la propia muerte, cargan a sus espaldas el dolor de una guerra que no comprenden y de la cual son víctimas sin formar parte de ella. Hagamos el pequeño gesto de mirarnos al espejo fijamente y decirnos a nosotros mismos que no tenemos nada que ver con todo esto, que en la guerra de Siria, los países occidentales (ciudadanos incluidos ya que somos los primeros en mirar hacia otro lado) somos los máximos responsables debido a nuestros intereses personales, energéticos y geo-estratégicos. Incluso ahora mismo, parece que tan solo miramos por nuestro interés. Sorprende la noticia de que en los próximos años Alemania estará necesitada de numerosa mano de obra barata para aumentar su producción industrial… ¿coincide este hecho con la presente acogida de 800.000 refugiados en su país?

Aún hay algo que me sorprende más, sabemos que Estados Unidos tiene firmes intereses en la  zona, hasta el punto de que apoya a los grupos contrarios al gobierno de Bashar Al-Asad en Siria, que no olvidemos son denominados “terroristas”. Incluso, aunque las Naciones Unidas lo denominan como “Estado Legítimo y democrático”, la política estadounidense se empeña en derrocar al líder sirio. Lo que aún no me explico es porque nadie habla del número de refugiados sirios que este país está dispuesto a llevar hasta su país (tan solo 1500 en este año). Es fácil hacer la guerra a favor de tus intereses lejos de tus fronteras, y que las responsabilidades caigan sobre las espaldas de los demás. Dos últimas preguntas… ¿alguien recuerda algún conflicto protagonizado por EEUU dentro de sus propios límites geográficos? ¿Alguna vez (pese a no vencer) alguien cree verdaderamente que no consiguieron sus objetivos?

 

2015/06/09

DESTERRAR LAS CADENAS QUE ATRAPAN LA LIBERTAD


ª          ¿Pero… a que tenemos miedo? Miedo a que se vulnere la seguridad nacional por una invasión de inmigrantes pobres o terroristas; miedo a que las personas en situación “irregular” (los sin papeles) se aprovechen de nuestros cada vez más mermados recursos y servicios públicos y sociales”.

ª          Una caja llena de tela de arañas en nuestro país ya que esta Ayuda Oficial al Desarrollo ha disminuido en un 62% en los últimos  ejercicios previos al 2015, hasta un 0,16% de la Renta Anual Bruta”.

ª          6.000 seres humanos navegan a la deriva desde hace más de dos meses frente a las costas tailandesas, sin nada de comer y beber salvo lo que las gentes que pasan con sus embarcaciones les pueden tirar a cubierta”.


Los últimos meses han sido muy convulsos en cuanto a materia de inmigración a nivel mundial. Llevo tiempo reuniendo información, noticias, artículos y opiniones de múltiples fuentes para intentar redactar unas páginas que sirvan de resumen a todo lo acontecido en estas últimas semanas. Para ello primeramente buscaremos contextualizar algunas cuestiones creando una especie de eje cronológico para encontrarle sentido.

Nos iremos, para empezar hasta el año 2000. Después de ganar las elecciones generales de ese año, el Gobierno de José María Aznar creó la Delegación del Gobierno para la Extranjería y la Inmigración, y la integró dentro del Ministerio del Interior, eliminado de un plumazo, las competencias sobre la política de extranjería que hasta ese momento eran competencia del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. De este modo, la inmigración pasó de considerarse una cuestión sociolaboral, a constituir un asunto de Seguridad Nacional.

Con la vuelta del Gobierno Socialista en el año 2004 (no olvidemos las circunstancias en las que se produjo el cambio), la cartera de extranjería sería devuelta a Ministerios relacionados con trabajo y asuntos sociales. Pero el enfoque securitario para gestionar la inmigración ya quedaría instaurado. Algunos años más tarde (2005) el Gobierno socialista aplicaría la instauración de concertinas en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. En honor a la verdad, un año más tarde el propio José Luis Rodríguez Zapatero decidió retirarlas. Recientemente, el actual Gobierno con Rajoy a la cabeza, volvió a instaurarlas y defenderlas en el año 2013 y hasta el presente.

¿Pero… a que tenemos miedo? Miedo a que se vulnere la seguridad nacional por una invasión de inmigrantes pobres o terroristas; miedo a que las personas en situación “irregular” (los sin papeles) se aprovechen de nuestros cada vez más mermados recursos y servicios públicos y sociales; miedo a que se generen problemas de salud pública en nuestro país; miedo al aumento de la delincuencia e inseguridad ciudadana. Cojan papel y bolígrafo y hagan sus cálculos y apuestas.

Lo que produce este enfoque de necesidad de seguridad sobre la inmigración es que veamos a estas personas como invasores y delincuentes antes que personas, que defendamos nuestra ciudadanía por encima de los propios derechos humanos universales. Que tener papeles en regla valga más que el propio hecho de nacer y ser alguien. Piensen incluso la forma de retratarlos en los medios: “No mueren personas, si no inmigrantes, sin papeles, refugiados…”.

Recientemente se aprobó en España la Ley de Seguridad Ciudadana, denominada Ley Mordaza. Fue aprobada por el Gobierno actual en solitario (para eso existen las mayorías absolutas “absolutistas”) y publicada en el BOE. Dicha normativa entrará en vigor el día 1 de Julio de 2015, ¿toda? Pues no. La Disposición Final Primera, que regula las devoluciones de inmigrantes en Ceuta y Melilla que lo hizo el día 1 de abril, cuatro meses antes que el resto de la Ley.


Dicha disposición enmienda la Ley de extranjería para intentar amparar la devolución a Marruecos de los inmigrantes interceptados en el salto a las vallas de Ceuta y Melilla, bajo la nueva figura jurídica que el Gobierno denomina “rechazo en frontera”, para impedir su entrada ilegal en España.

Pensemos en el trato dado a estas personas. Devuelto al otro lado sin preguntarles su nombre; ser identificado correctamente; sin ofrecerle asistencia de ningún tipo, ni letrada ni sanitaria. Impidiendo de este modo que puedan expresar cualquier cuestión, incluidas la posibilidad de solicitar protección Internacional si su vida corriera peligro. Derechos, por otra parte, amparados por la Convención de Ginebra, el Convenio Europeo de Derechos Humanos, la carta Europea sobre Derechos Humanos y la Directiva de Asilo… ¿suficientes instituciones?

Hagamos un viaje en el tiempo (maldita hemeroteca). 6 de febrero de 2014, 15 personas mueren en un intento de llegar a España frenado por las fuerzas de antidisturbios de la Guardia Civil. Las imágenes se difundieron por el Ministerio de Interior tras la presión ejercida por los propios medios de comunicación y ONG´s. Estas, también mostraban como 23 personas que sí consiguieron llegar a España fueron devueltas en caliente.

Volvamos al ahora. 20 de abril de 2015, nuestro Ministro de Interior Fernández Díaz “admite la necesidad del rescate en el Mediterráneo, pero insiste en el efecto llamada”.  Un mes atrás (por su puesto antes de la muerte de más de 700 personas en Lampedusa) nuestro Ministro defendía en Bruselas todo lo contrario, rechazó entonces mejorar el salvamento europeo en el Mediterráneo alegando un posible “Efecto Llamada”. Sus palabras alegaban que FRONTEX es una agencia que tiene por misión securizar las fronteras y no puede convertirse en una agencia de salvamento y rescate.

Más aún, aseguraba “la mejor manera de garantizar la vida de toda esa pobre gente es eliminado las circunstancias que llevan a que esa gente se vea abocada a caer en manos de mafias criminales”. Reflexionar sobre estas palabras. ¿Ésta es la mejor manera de garantizar la vida?, ¿eliminar las mafias es el mayor de los problemas? Por supuesto que no. Ya sé que estaréis pensando, que el problema que tienen es occidente y la avaricia de los Estados y personas más poderosas del planeta, que sumimos a los diferentes pueblos en guerras innecesarias a cambio de asegurar nuestra hegemonía y bienestar económico y personal.

Seguimos con más datos. En última instancia nuestro ilustrado y gran Ministro añade que existe también medidas a largo plazo (por no decir infinito plazo), algo denominado “cooperación al desarrollo”. Una caja llena de tela de arañas en nuestro país ya que esta Ayuda Oficial al Desarrollo ha disminuido en un 62% en los últimos  ejercicios previos al 2015, hasta un 0,16% de la Renta Anual Bruta, cuando la media Europea es del 0,43% y el mínimo fijado por la ONU es de un 0,7%. Volvemos a la siempre excusa de los recortes, tijeretazos siempre para los presupuestos sociales.

La cumbre extraordinaria celebrada el día 23 de abril de 2015 decidió dotar la operación comunitaria encargada de labores de vigilancia (TRITÓN), del triple de fondos, de tres a nueve millones de euros, aunque no ha sido sencillo para ello poner de acuerdo a los 28 países de la Unión. Un avance ínfimo en esta materia. No se ha mencionado la extensión del área operacional que puedan patrullar más lejos de las costas Europeas, lo que permitiría llegar antes a rescatar embarcaciones en apuros, recordemos que la mayor parte de los naufragios se producen en las aguas próximas de Libia.


En lo que sí parecían estar de acuerdo era en repartir el número de personas refugiadas a acoger (20.000 en total), pero no en cuántos le toca a cada país (parece que están intercambiando cromos). Concretamente nuestro Gobierno y sobre todo las figuras de Mariano Rajoy y el Ministro de Exteriores Manuel García-Margallo creen que aceptar 1600 refugiados en España es demasiado. Afirman además que esta cuantía no es proporcionada ni realista.

Los criterios de distribución elegidos por la Unión Europea son: la población, el PIB de cada país, la tasa de desempleo o el número de personas acogidas en el período entre 2010 y 2014. El peso de la población cuenta un 40%, el PIB un 40% y la tasa de paro tan solo un 10%. Con estas cuentas el argumento que dan estos individuos es que el alto índice de desempleo en España impediría dar trabajo a estas personas. Sinceramente, ni a estas ni a todas las demás, como se puede comprobar hasta ahora.

Nuestro Ministro Margallo relaciona inmigración con la situación económica y laboral de nuestro país, para negarse a aceptar el asentamiento de estas personas que se juegan la vida (no olvidemos que lo hacen huyendo de la situación actual de sus países en guerra) en el Mediterráneo. Al mismo tiempo sus declaraciones contradicen el mensaje optimista del Gobierno y sus “brotes verdes” que lanzan a diario aludiendo que somos el país que más crece de Europa.

Lo que está más que claro es que el Mediterráneo (mar entre todas las tierras) es una de las rutas migratorias más complejas, dinámicas y populares del mundo. A pesar de la atención mediática prestada, la vía marítima ha sido siempre un acceso secundario de los flujos de inmigración hacia Europa. Ha sido hace bien poco cuando la situación se ha revertido. La explicación tiene nombre de país, Libia, y una razón, el derrumbe del régimen de Gadafi en 2011 y la guerra civil en Siria a partir del año 2013. 

Por lo tanto las personas que se dejan la vida en el fondo de las aguas son aquellas que buscan protección Internacional, huyendo de la violencia, el conflicto y el derrumbe político y social en que se encuentran inmersos Sirios, Eritreos y Afganos (sin olvidar las docenas de países africanos que se encuentran en igual situación). Desde la segunda guerra mundial no se habían registrado tantas personas desplazadas como las que hay actualmente.

Para acabar con este gran problema falta voluntad política y ambición. Las reuniones mantenidas el 20 de abril de 2015 arrojaron lo denominados “10 puntos de Luxemburgo”. La respuesta ha sido decepcionante.

La única propuesta novedosa ha sido la destrucción de los buques utilizados por los contrabandistas (siempre y cuando exista resolución de la ONU), duramente criticada por ONG,s e instituciones Internacionales, y con razón, no se pueden matar moscas a cañonazos. Pretenden acabar así con el problema del “efecto llamada” que tanto miedo les da, sin entrar a solventar el efecto expulsión: la militarización de la frontera, que conducirá a la apertura de nuevas rutas más peligrosas para los que huyen y seguirá beneficiando a las redes de traficantes que incrementarán el precio del transporte.


Por primera vez, se plantea una distribución solidaria de personas con la necesidad de protección internacional. Sorprenden las cifras, 20.000 personas. Pueden parecer mucho, pero comparadas con los más de 4 millones de refugiados que existen tan solo en Siria… es tan solo el 0,5% de los refugiados de ese país (más de 51 millones en todo el planeta). ¿Qué pasa con los Eritreos, Afganos, Somalíes, Nigerianos, Gambianos, etc.? El debate no debería ser sobre cuantas personas se pueden acoger, sino más bien como garantizar la seguridad y dignidad de las personas.

Otra de las grandes líneas de acción propuestas pretende blindar las fronteras de la Unión Europea y la de los países de su área de vecindad mediante el apoyo económico de Europa y logístico del FRONTEX. Ni rastro queda, por lo tanto, de la cooperación en materia de gestión de conflictos y postconflictos. Ni rastro de la apertura de verdaderas vías legales de acceso a Europa. Ni rastro de una verdadera planificación política migratoria común que ofrezca soluciones de verdad a medio o largo plazo. Ni un ápice de decencia y cordura es lo que nos queda.

No quería terminar sin hacer referencia a una de las últimas noticias acontecidas en el mes de mayo, quizás la que más asco, repugnancia y tristeza puede causar en el alma humana: “6.000 seres humanos navegan a la deriva desde hace más de dos meses frente a las costas tailandesas, sin nada de comer y beber salvo lo que las gentes que pasan con sus embarcaciones les pueden tirar a cubierta”. Los medios de comunicación se hicieron eco de la noticia, pero nadie movió un dedo por ellos. Semanas después seguían a la deriva sin ninguna ayuda. Mientras tanto los Gobiernos de Tailandia, Malasia e Indonesia se desentienden por completo de ellos negándose a la acogida en su territorio.

“Desde el aire se les ha tirado comida y materiales para arreglar los motores de las embarcaciones”. Pero desde tierra se les insta para que se adentren aún más en el mar. No les importa que mueran, imagino que de ser así, un problema menos para ellos.


Mientras tanto el resto miramos a otro lado. Este caso está fuera de la jurisprudencia de Europa, algunos se frotarán las manos como si de polvo se tratara. ¿Pero, realmente esta problemática no es una cuestión que nos atañe a toda la humanidad?, ¿hasta cuándo vamos a seguir así?, ¿es que no se nos revuelve el alma además del estómago contemplando como millones de personas sufren alrededor nuestra? Aquí en España además, muchas veces tienes que hacer de tripas corazón escuchando decir a algunos gilipollas, que les encantaría poder pegar de tiros a los negritos además de ponerles muros y cuchillas como torres de altas.

Algún día nos acordaremos de todo esto. Quizás seamos nosotros quienes huyamos fuera de España y nuestras casas. ¿Qué digo? Ya está pasando, y por supuesto, cuando vayamos a países como Alemania, Inglaterra, Holanda o Francia no pidamos un trato que no sea el que se le da a un “inmigrante del sur”. Eso es lo que somos, inmigrantes en busca de mejorar nuestra calidad de vida, debido a las condiciones deplorables de nuestro país. No nos creamos mejores, quizás así, cuando volvamos a casa con el rabo entre las piernas, humillados y maltratados entendamos hasta cierto punto (no se puede comparar), la realidad del día a día de millones de personas en el mundo.