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2026/10/01

EL VERANO MÁS FRESCO QUE NOS QUEDA POR VIVIR

Llega el final del verano y como se hace siempre, sobre todo los últimos años, llegan los análisis y las publicaciones en prensa llenas de datos sobre las temperaturas máximas y mínimas, olas de calor, noches tropicales y todo esto, comparando los datos del verano actual con los anteriores.

Si algo está claro en todos los análisis, es la convicción de que la expresión “este es el verano más fresco de los que nos pueden quedar por vivir”, se ha convertido en una realidad. Una frase que no debería de arrancar ni una sola sonrisa y que debería de hacernos reflexionar y mirar al futuro. La ciencia habla de que si algo nos diferencia del resto de animales es nuestra capacidad de pensar y hacer planes a futuro. Quizás, sería bueno vivir en el presente como el resto de los seres vivos y proyectar un porvenir en el que se pueda vivir. Pienso de manera personal, que cada vez nos cuesta más hacer esos planes sin caer en la tentación de parar y pensar: ¿será posible vivir en nuestro planeta, en nuestra ciudad dentro de diez años? No es fácil dar una sola respuesta a esta cuestión.

Lo que está claro es que ocultar información a la ciudadanía no va a servir para ser más conscientes de que tenemos un problema y que este asunto nos afecta a todos y todas ahora mismo y lo hará mañana también. De nada sirve “no mirar arriba” y ver que este monstruo nos está engullendo. El Norte de Castilla, por ejemplo, ha escrito al menos tres artículos en las dos últimas semanas compartiendo datos de temperaturas y comparaciones de lo acontecido en la ciudad de Valladolid estos últimos meses. En ninguna de sus casi 1000 palabras por artículo, menciona “cambio climático”, “aumento de la temperaturas global” ni ninguna otra expresión consensuada por la comunidad científica que explica y argumenta lo que está sucediendo.

Si los medios de comunicación “referencia” de la gente y con más alcance (por desgracia), no hablan ni nombran los problemas que hay, las personas de a pie no creerán que existan realmente. Esto es un problema. Un dato que debería de hacernos pensar: más del 90% de la sociedad española reconoce la existencia y problemática del cambio climático. Solo el 2% de la gente de nuestro país cree que realmente sea un problema real actual. El 0,3% lo considera como la principal preocupación o problema. Son datos del CIS en España.

Como sociedad que vive en el privilegio, no vemos que nuestro planeta está cerca de colapsar. Háganme un favor, quitémonos las gafas de ver únicamente como personas occidentales. En nuestro planeta, ya existen sociedades, regiones, países que están colapsando desde hace años. Pero una vez más miramos hacia otro lado. Solamente cuando los efectos adversos comienzan a ser más que visibles en nuestro entorno, empezamos a despertar. Quizás, sea ya demasiado tarde.

No está en mi lista de deseos abrumar con más datos que una vez leídos (si se consiguen entender) pasamos página y a otra cosa. Pero me gustaría compartir dos datos relevantes y muy claros sobre el verano de 2026 en nuestra ciudad, Valladolid:

El primero, que la media de las temperaturas máximas diarias durante el verano de 2026 ha sido aproximadamente 0,6 °C superior a la de 2025, de 1,8 °C superior a la de 2023 y 2024. Es decir, cada verano es más caluroso de media que el anterior y este aumento, este año ha sido de 0,6 grados. Parace poco ¿verdad?, ahora pensemos como han sido los meses de junio, julio y agosto. ¿sofocantes? ¿asfixiantes? ¿insoportables? y “tan solo” 0,6 grados más de media.

El otro dato que complementa al anterior: este verano ha tenido 69 días con temperaturas por encima de los 30 grados, 8 días más que el verano del año pasado, 14 días más que en el año 2024 y 13 días si tomamos de referencia el años 2023. Y esto tiene bastante interés por que 69 días sobre los 92 que suman junio, julio y agosto significa que aproximadamente 3 de cada 4 días del verano de 2026 alcanzaron o superaron los 30 °C.

Bien, hagamos un pequeño viaje hacia el futuro. Vamos hasta el verano de 2027. ¿Cómo será el verano del año que viene? De nuevo, una excelente pregunta porque aquí entra en juego una variable más que va a cambiar por completo el tablero en el que jugamos: tenemos un “súper Niño”, un evento que tiene una periodicidad variable, que normalmente sucede cada 7 – 9 años, pero, que se está formando ya y que lo hizo por última vez hace tan solo 3 años, lo que supone una anomalía.

Explicar lo que es “el Niño” es algo largo, complejo y seguramente difícil de poder entender bien, pero, hay literatura y numerosas personas en nuestro país que hablan de ello y de otros muchos asuntos más relacionados desde hace años, que merecen muchísimo nuestra atención. Hablamos de personas como Antonio Turiel, Alicia Valero, Fernando Valladares, Yayo Herrero, Juan Bordera, etc.

A modo de resumen para no extenderme y dar simplemente alguna pincelada sin el deseo de querer asustar más de lo convenido, los datos y proyecciones indican que este fenómeno hará que el año que viene, 2027, sea un año en el que tengamos que sentarnos de manera obligada como civilización a repensar nuestro futuro si realmente se tiene el deseo de vivir. Si no lo hacemos, si no nos tomamos en serio la elevación de las temperaturas globales y las consecuencias que esto está y seguirá provocando, es posible que en el presente tengamos que dejar de hacer planes de futuro más allá de buscar la manera de seguir con vida a nivel global.

Lo sé, quién soy yo para escribir palabras tan gruesas. Cierto, yo no soy nadie, solo escribo en blog personal de vez en cuando para dejar constancia de ideas y emociones que me rondan en la cabeza, pero, leo y escucho a quienes más saben, personas a las que apenas se les da voz y altavoz en los medios de comunicación generales, personas a las que todo el mundo debería de prestar atención.

La humanidad o al menos gran parte de ella, volvemos a estar en jaque y no, puede que no haya un final más o menos feliz como en las películas que hemos visto sobre el “fin del mundo”. Solo cuando se tenga el conocimiento y el convencimiento de que es importante tener, como primer punto en la agenda de prioridades, garantizar la vida presente y posibilitar un mañana a las siguientes generaciones, haremos todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo.

Entonces, solo entonces será cuando volvamos a tomar las calles para exigir el cambio a quienes están poniendo en riesgo nuestra vidas y las del resto de seres vivos que habitan el planeta tierra. Solo entonces será cuando nos escuchen. Solo entonces será cuando tengamos la capacidad de obligarlos a salvar este mundo, el único lugar con vida conocido hasta el momento en el universo.

¡Estoy deseando ver arder las calles con el fuego de las voces de miles de personas caminando juntas!

2025/12/01

LA NECESIDAD DE UNA REVOLUCIÓN VERDE

El calor intenso está teniendo un impacto negativo en la ciudadanía, afectando de manera desproporcionada a los colectivos más vulnerables, como los niños, niñas y, especialmente, las personas mayores. En España, se estima que más de 2.000 personas murieron por temperaturas extremas en 2024, siendo el 95% de ellas mayores de 65 años. El pasado verano, cerca de 225 personas fallecieron en nuestra comunidad debido a las altas temperaturas siendo Castilla y León la tercera comunidad con mayor número de defunciones por esta causa, solo superada por Madrid y Cataluña.

En 2025, España estimó 3.832 muertes atribuibles al calor entre el 16 de mayo y el 30 de septiembre, un aumento del 87% respecto a 2024. De estas muertes, solo 25 fueron por golpe de calor directamente diagnosticado, la mayoría afectando a personas mayores con factores de riesgo. El sistema MoMo del Ministerio de Sanidad es el encargado de realizar esta monitorización. Con 351 fallecimientos atribuibles a altas temperaturas, 126 más que el año pasado, nuestra Comunidad registra este año, el segundo peor dato tras 2022.

La mortalidad relacionada con el calor ha aumentado un 94% en Europa desde el año 2000. Así lo indicó el informe The Lancet Countdown Europe 2024, publicado en The Lancet Public Health, que estudia el impacto del cambio climático sobre la salud. Un trabajo que analiza más de 40 indicadores que relacionan salud y clima, en el que han participado 42 instituciones.

El cambio climático no es un escenario teórico para un futuro lejano: ya está aquí y mata. La salud de las personas debería de estar en el centro de la acción climática y la prioridad de las políticas públicas debería ser la de adoptar medidas eficaces para proteger a la ciudadanía. España lidera el incremento de muertes por calor en Europa.

En nuestra ciudad como en el resto de España, no se está actuando lo suficiente. Es crucial implementar más medidas tanto de adaptación como sobre todo de mitigación. Si acudimos a los datos, estos nunca mienten. En nuestra ciudad, si comparamos las temperaturas medias anuales desde el año 2000 hasta la actualidad, veremos que algo está cambiando y la tendencia es continuar haciéndolo y cada vez más rápido.

En el año 2000 la temperatura media anual se situaba en los 12,3ºC, en 2015 subió hasta los 13ºC y actualmente está por encima de los 14,4ºC. El incremento es de más de 2º C en los últimos 25 años. Si hablamos del año actual, 2025 presenta una temperatura media de 15,8ºC hasta el momento, 3,5ºC que hace 10 años, algo impensable y muy peligroso.


Si hablamos de temperatura mínima media anual, pasamos de los 7ºC en el año 2000 a los 8,5ºC actuales.

Por último, la media de temperaturas máximas ha pasado de los 18,7ºC a los más de 20,5ºC en 2024 y las temperaturas máximas registradas de los 36,8ºC a los casi 40ºC del verano pasado, 3ºC más.

El Ministerio de Sanidad publicó en 2023 el Plan Nacional de Acciones Preventivas contra los efectos del exceso de calor en la salud. Este plan establece que, en Valladolid, el umbral crítico a partir del cual aumentan significativamente los riesgos de golpes de calor y la mortalidad relacionada con las altas temperaturas es de 36ºC. El pasado verano de 2024, desde el día 1 de julio al 31 de agosto, Valladolid registró 42 días en los que el termómetro estuvo por encima de los 30 grados, 23 días con temperaturas por encima de los 35 grados y 13 de esos días, superando los 37ºC. En 2025, el escenario no ha sido mejor, 37 han sido los días que han superado los 30 grados.

Además, según varias investigaciones, las mujeres tienen el doble de riesgo de morir por calor, y también las personas con menos ingresos, en parte por su mayor exposición a la inseguridad alimentaria, por sus trabajos más expuestos al aire libre y por supuesto, la gente mayor. Muchas de estas últimas, viven solas en la ciudad, sin posibilidad de desplazarse durante los episodios de calor extremo. La soledad es un factor de vulnerabilidad que no se puede pasar por alto.

Los datos no dejan duda y la respuesta debe de estar a la altura. Es necesario, por ejemplo, identificar las ubicaciones para establecer una red de refugios climáticos y su puesta en marcha. Por su puesto, encontrarse con la eliminación constante de más de 1.000 árboles en el interior de la ciudad, muchos de ellos de gran porte que ofrecían sombra, no es jamás una buena política medioambiental.

Es urgente aumentar las zonas verdes y el arbolado en cualquier ciudad.  Su impacto es positivo en el bienestar de la gente y por supuesto ayuda a la mejora del entorno y del medio ambiente favoreciendo el mantenimiento de la biodiversidad. Hablamos también de la mejora de la salud física y mental, la reducción de la contaminación, la mitigación del cambio climático y lo que es aún más importante en una ciudad, la creación de espacios para la socialización y el disfrute comunitario.

Es imprescindible la creación de nuevos parques, jardines y zonas verdes en las ciudades, asegurando que cada barrio y sobre todo el centro de las ciudades (el espacio normalmente que cuenta con menor arbolado) tengan acceso cercano a estos espacios verdes. Esto se consigue solo aumentando el arbolado y la masa forestal en la ciudad, con especial cuidado en aquellos lugares con escasa cobertura vegetal, priorizando especies autóctonas o adaptadas al clima local y con alto valor ecológico.

No podemos olvidarnos jamás de la pedagogía. El desarrollo de programas educativos y actividades comunitarias que promuevan el cuidado y la valoración de los espacios verdes e involucrar a la ciudadanía en la planificación y gestión de estos espacios, son iniciativas que han pasado de ser optativas a temas relevantes obligatorios para trabajar con todos los grupos de edad. Nos va la vida en ello y se nos acaba el tiempo. Si queremos un presente y un futuro digno y apropiado para la vida de nuestras generaciones futuras, es el tiempo de actuar.

2022/11/07

LEY DE CAMBIO CLIMÁTICO Y DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA 7/2021 – 20 DE MAYO

  • Claves fundamentales de la Ley:
    • ODS 13, Acción por el clima.
      • Responde al compromiso de España en el ámbito europeo (acuerdo de París: El triple objetivo del Acuerdo de París sigue siendo limitar el aumento medio de la temperatura global a 2 grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, redoblar esfuerzos para no superar la cota de 1,5 grados a final de este siglo y alcanzar la neutralidad climática en 2050, es decir, que la cantidad de CO2 liberado a la atmósfera -el principal gas causante del calentamiento global- por la actividad humana sea equivalente a la que absorben los sumideros naturales, como los bosques) del 22 de abril del año 2016.
      • El Gobierno asegura que, como consecuencia de la inversión de 200.000 millones de euros que promueve esta Ley durante esta década el PIB se incrementará anualmente entre 16.500 y 25.700 millones de euros al año. El empleo neto entre 250.000 y 350.000 nuevos puestos de trabajo al final del mismo período.
  • Objetivos de la Ley:
    • Reducir en 2030 las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 23% respecto del año 1990 (5,53 toneladas métricas en el año 1990).
    • Alcanzar en el año 2030 energía renovable final (la energía final es la energía suministrada al consumidor para ser convertida en energía útil, es decir es la energía que llega finalmente al consumidor) de al menos el 42%. En el año 2020 fue del 21,22%.
    • Alcanzar en el año 2030 un sistema eléctrico con al menos un 74% de energía de origen renovable. En el año 2020 un 44%, a comienzos de 2022 ya es del 50%.
    • Mejorar la eficiencia energética disminuyendo el consumo de energía primaria, al menos un 39,5%, conforme a la línea base de la normativa en Europa.
    • Para el año 2050, España deberá de alcanzar la neutralidad climática y el sistema eléctrico deberá de ser 100% renovable.
  • Puntos clave de la Ley:
    • Energías renovables y eficiencia energética.
      • Mix energético y eficiencia energética como palancas de reactivación económica en el corto plazo. Pilares de la descarbonización.
      • La Ley propone una “Reforma del sector eléctrico”, deberá ser efectuada en el plazo de 12 meses.
      • Modificación de la Ley de “propiedad horizontal”, para facilitar las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo; la generación eléctrica de dominio público hidráulico; el Plan de Rehabilitación de viviendas y renovación urbana.
    • Transición energética y combustibles.
      • Según las Naciones Unidas, los combustibles fósiles comprenden el 80% de la demanda mundial actual. El sistema energético es fuente de los 2/3 de las emisiones de CO2.
      • Se fomentará, mediante aprobación, la introducción de gases renovables (biogas, biometano, etc.), para cuya fabricación se haya utilizado exclusivamente materias primas y energía renovable o permitan su reutilización.
    • Movilidad sin emisiones y transporte.
      • Para el año 2050, el parque de turismos y vehículos comerciales ligeros, deberá de ser sin emisiones directas de CO2. Se pondrán en marcha medidas de I+D+I para este objetivo.
      • Municipios de más de 50.000 habitantes y territorios insulares, adoptarán planes de movilidad urbana sostenible, no más tarde del año 2023, introduciendo medidas para la mitigación que permitan reducir las emisiones derivadas de la movilidad.
    • Medidas de adaptación a los efectos del cambio climático.
      • Contempla el “Plan nacional de Adaptación al Cambio Climático” (PNACC), para fomentar la resiliencia y la adaptación.
      • Este Plan se materializará a través de programas de trabajo, aplicados a períodos de 5 años.
      • Esta Ley incluye un apartado de protección a la diversidad. En un plazo de 3 años, para presentar una estrategia específica de conservación y restauración de ecosistemas y espacios.
    • Medidas de transición justas.
      • Objetivo: NO dejar a nadie atrás.
      • Empleo de la transición hacia una economía baja en emisiones de gases de efecto invernadero y tratamiento equitativo y solidario.

2022/10/31

SEXTO INFORME DE EVALUACIÓN DEL IPCC: CAMBIO CLIMÁTICO 2022

  • Primer Informe: Bases Físicas, 9 de agosto de 2021.

    • Ofrece nuevas estimaciones sobre las probabilidades de sobrepasar el nivel global de calentamiento de 1,5 grados centígrados en las próximas décadas.
    • Si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen drásticamente y, a gran escala, limitar el calentamiento a 1,5 grados e incluso los 2 grados centígrados será un objetivo inalcanzable.
    • Un incremento global de 1,5 grados centígrados producirá un aumento de las olas de calor, se alargarán las estaciones cálidas, se acortarán las que son más frías.
    • Por encima de esta temperatura y hasta los 2 grados centígrados, el calor extremo alcanzará el umbral de tolerancia para la agricultura y nuestra propia salud.
    • No es solo cuestión de la temperatura, se van a producir cambios en las diferentes regiones de la tierra. De hecho, en algunas zonas, ya llevan tiempo produciéndose cambios.
    • Se intensifica el ciclo hidrológico. Conlleva una mayor intensidad de las precipitaciones, inundaciones y a la vez sequías.
    • En latitudes altas, es probable que aumenten las precipitaciones en detrimento de las zonas subtropicales de la tierra.
    • Aumento de los niveles del mar en zonas costeras, lo que ya está ocurriendo.
    • Amplificación del deshielo del Permafrost (Se trata de una capa de subsuelo de la corteza terrestre que se encuentra congelada de manera permanente -de ahí su nombre- en algunas de las regiones más frías del mundo), pérdida de la nieve estacional, glaciares y mantos de hielo. Pérdida de hielo ártico marino en verano.
    • Calentamiento del océano y acidificación. Reducciones del O2 (oxígeno) que afectan gravemente a los ecosistemas oceánicos.
  • Segundo informe: Impactos, riesgos y vulnerabilidad, 28 de febrero de 2022.
    • El IPCC (El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático es el órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático), cifra entre 3.300 y 3.600 millones (la mitad de la población mundial actual), las personas que habitan regiones altamente vulnerables al calentamiento global.
    • Vulnerabilidad alimentaria y de escasez de agua potable, sobre todo en el continente africano, Asia, América Central y del Sur, pequeñas islas y el Ártico.
    • Brecha cada vez mayor entre las medidas tomadas y las necesarias para hacer frente a los cambios que se están generando y los que están por venir.
    • En mayo de 2021 fueron 419,13 partes por millón (PPP), estando en 350 partes por millón el límite seguro, traspasado en el año 1990. En el año 2022, el aumento de las emisiones de CO2 siguen batiendo récord. En junio de 2022, nos encontramos en las 421 partes por millón, por lo que seguimos subiendo.
  • Tercer informe: Mitigación del cambio climático, 4 de abril de 2022.
    • Se estima que durante los próximos veinte años experimentaremos un aumento de la temperatura media global de 1,5 grados centígrados que no podrá evitarse. Esto provocará efectos en cascada de múltiples episodios extremos.
    • Los principales focos están puestos en la pérdida de capacidad del planeta para producir alimentos, y el aumento del nivel del mar, que afectaría directamente a más o menos un 40% de la población que reside en regiones costeras.
    • Como resultado del tercer informe, podemos destacar tres puntos clave sobre los principales focos emisores de gases contaminantes a la atmósfera:
      • El uso de combustibles fósiles. Es un tipo de combustible que debe abandonarse lo antes posible, de forma urgente.
      • Alimentación más sostenible. La industria ganadera es de las más contaminantes, además de toda la deforestación que conlleva su construcción y mantenimiento. Establecer un límite en la demanda de carne y lácteos debería ser una prioridad en la dieta de todos.
      • Controlar la contaminación en grandes ciudades. Son un foco de emisiones de GEI muy preocupante. El modelo urbano tradicional tiene que dar un cambio lo antes posible hacia un urbanismo sostenible y más respetuoso con el medio ambiente.
    • Según el informe, “la sociedad es el principal responsable del calentamiento global”.
    • Las formas de producción actuales a las que estamos acostumbrados los seres humanos a nivel mundial, son el mayor potenciador del cambio climático y sus efectos adversos. El abastecimiento de bienes y servicios a la sociedad tienen una estrecha relación con todos los fenómenos meteorológicos extremos que han ido aumentando su aparición, como los tornados, las olas de frío y calor o las tormentas de nieve.
    • También en la primera parte del informe IPCC que se publicó en 2021, se advertía de que el ser humano tiene una fuerte influencia sobre el calentamiento atmosférico y la subida del nivel del mar, entre otros factores.
    • El informe del IPCC asegura que las pruebas son irrefutables: “los gases de efecto invernadero que provienen de las energías fósiles, así como la deforestación extrema, están poniendo a millones de personas en riesgo inminente”.
    • Por primera vez, el volumen del IPCC de 2021 dedicó un capítulo en su informe a las repercusiones climáticas de gases de corta duración, incluidos los aerosoles, el metano y las partículas. Desde hace años, el informe destaca que superamos los niveles de emisión de metano establecidos como seguros con creces.
    • La adaptación de muchos países al cambio climático está en marcha, pero como suele pasar, la ayuda y la tecnología no llega por igual para todos, dejando relegados a la mayoría de países en vías de desarrollo.

    • Podemos evitar algunos de los impactos más extremos:
      • Algunas de las conclusiones a las que ha llegado el IPCC tras sus exhaustivos estudios, es que cualquier atraso en pasar a acción para adoptar medidas, cerrará la ventana que nos queda abierta para asegurar un futuro habitable.
      • En la actualidad, la tecnología y la investigación han avanzado lo suficiente como para abrir las puertas a nuevos métodos de producción y consumo que nos hagan ser menos dependientes de fuentes agotables y elementos que pueden escasear.
      • Cada vez más, las nuevas empresas optan por modelos de producción en línea con los criterios ESG (factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo que se tienen en cuenta a la hora de invertir en una empresa), y apuestan por desarrollar sus tareas de forma sostenible y respetuosa con la sociedad y el medio ambiente.
      • Por desgracia, muchas de las grandes multinacionales cuentan con un modelo de producción masivo muy contrario al desarrollo sostenible y no adaptan sus procesos, aun siendo responsables en gran parte del calentamiento global.
      • Por ahora, se estima que estamos tomando acción contra el cambio climático en lo que corresponde a un 15% de la tierra, un 18% de los sistemas acuáticos continentales, y un 8% de los océanos, cuando lo ideal sería hacerlo entre un 30%-50% para cada uno.
    • ¿Qué podemos hacer para detener el cambio climático? Nuestro impacto en la tierra se mide mediante la huella de carbono. Se trata de un indicador expresado en CO2 que mide la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) que se liberan a la atmósfera con determinadas actividades. De forma individual, podemos reducir esta huella tomando en consideración las siguientes acciones:
      • En tus viajes, prioriza el tren frente al avión, la movilidad sin motor frente al vehículo privado, y las formas de transporte colectivas frente a las individuales. En los desplazamientos en grandes ciudades de menos de 5 km, utilizar la bicicleta o el transporte público, es prácticamente igual de rápido que hacerlo en coche, y evita la emisión de 1 kg de CO2e.
      • Cambia tus hábitos alimenticios. Reducir el consumo de carne y pescado de cualquier tipo, es uno de los hábitos más beneficiosos para reducir las emisiones de carbono. También, sustituir el consumo de carne roja por carne blanca (aves de corral) permite reducir las emisiones de GEI en un 80%.
      • Opta por los productos y materias primas locales. El transporte representa casi el 20% de la huella de carbono de nuestros alimentos. Adquirir productos de km 0 puede reducir la huella de carbono de los hábitos de consumo en 20 MtCO2e a escala nacional, lo que equivale a unos 10.000 viajes de ida y vuelta entre Madrid y Nueva York en avión.
      • Regula la temperatura de tu hogar. En invierno, reducir la calefacción de 20ºC a 19ºC puede suponer un ahorro del 7% en la factura eléctrica.
      • Baraja la opción de contratar energía renovable para tu hogar o negocio. En España hay una gran oferta de compañías de energía verde que suministran luz proveniente de fuentes renovables, como las placas solares o los parques eólicos.