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2016/02/14

COSAS CLARAS, CHOCOLATE ESPESO


ª  España ocupa el puesto número 36. Con 58 puntos (dos menos que en el anterior índice). España se encuentra, junto a Libia, Australia, Brasil y Turquía, entre los países que han tenido un mayor descenso en sus posiciones en los últimos cuatro años.

ª  El Parlamento danés ha establecido un marco legal especialmente estricto para evitar todo tipo de irregularidades y obliga asimismo a toda empresa establecida en el país a divulgar sus datos fiscales así como a pagar elevados impuestos para ayudar al financiamiento del estado de bienestar del que goza el país. 

ª  El problema de que en España sea difícil que una Ley de este tipo funciones, está en la sociedad. Como pueblo, lo nuestro desde hace siglos ha sido la “picaresca”. Y en esas seguimos.
 
 
Según el último índice de percepción de la corrupción, elaborado por la organización “Transparencia Internacional”, Dinamarca es el país con mayor nivel de transparencia del mundo, seguido por Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega, Suiza, Singapur, Holanda, Luxemburgo y Canadá cerrando los diez primeros.

Australia, Alemania, Islandia, Reino Unido, Bélgica, Barbados y Hong Kong, continúan en el ranking, en el que el primer país latinoamericano que figura es Uruguay que se ubica en la posición número 21, acompañado por Chile. Argentina ocupa el lugar 107, detrás de otros países de la región como Bolivia y México (103) y Colombia (94). Entre los peores del sur del continente aparecen Paraguay (150) y Venezuela (161). Cierra Somalia como país menos transparente.

España ocupa el puesto número 36. Con 58 puntos (dos menos que en el anterior índice). España se encuentra, junto a Libia, Australia, Brasil y Turquía, entre los países que han tenido un mayor descenso en sus posiciones en los últimos cuatro años, mientras que Grecia, Senegal y el Reino Unido los que han mostrado más mejoras.

Los países en las primeras posiciones presentan características comunes, como un alto nivel de libertad de prensa, acceso a información sobre presupuestos que permite que los ciudadanos sepan de dónde procede el dinero y cómo se gasta, altos niveles de integridad entre los cargos públicos y un poder judicial independiente que no distingue entre ricos y pobres.

Por contra, los países en las últimas posiciones, además de conflictos y guerras, destacan por su deficiente gobernabilidad, unas instituciones públicas frágiles, como la policía y el poder judicial, y la falta de independencia en los medios de comunicación.

Un plan de gobierno debería hacerse con la participación de la sociedad civil. Así está haciendo uno de los últimos en llegar al club, Irlanda, que dialogará con ciudadanos y organizaciones durante un año antes de elaborar sus propios compromisos en esta materia. Nueva Zelanda permite que sus ciudadanos evalúen cada seis meses el cumplimiento del gobierno de sus propios compromisos. Y se ha propuesto que en 2017 puedan realizarse online el 70% de las transacciones y gestiones más habituales con la Administración.

En el caso del actual gobierno español, avanza sin consultar a la sociedad civil, como exigen los estándares internacionales. El Ejecutivo español ha abierto un proceso de consulta sobre la evaluación del plan de gobierno pero, según denuncian varios conocedores del proceso, no lo ha publicitado.
 
¿Qué hacen tan bien los daneses, primeros en el ranking? El informe de Transparencia Internacional matiza que los daneses tienen total predisposición a pagar sus impuestos en todos los órdenes “aunque estén en contra de algunos”. De hecho, en Dinamarca el 85% de la población paga sus impuestos voluntariamente y la vida de sus gobernantes suele ser de “alta eficiencia” en materia de administración. 

Los daneses se precian de tener “tolerancia cero” con cualquier actitud impropia de un cargo público y enfatizan la inversión que llega a través de sus impuestos en sus propios ciudadanos “a través de una educación gratuita y verdaderamente igualitaria”, donde la calidad de la enseñanza es generalizada y no depende del centro donde se estudie. Y esta honradez de la ciudadanía se ve claramente reflejada en la clase política del país. Hace unos meses, Jordi Évole fue con su programa Salvados a Dinamarca y preguntó por la calle a diferentes personas si recordaban el último caso de corrupción que había salpicado a su país. Respuesta unánime: Nadie recordaba un caso así.

De hecho, una encuesta recogida en el informe de Transparencia Internacional corrobora este dato de Salvados y solo las personas más mayores recuerdan alguna trama corrupta, casi todas en pequeños ayuntamientos y acaecidas en el siglo pasado.

El Parlamento danés ha establecido un marco legal especialmente estricto para evitar todo tipo de irregularidades y obliga asimismo a toda empresa establecida en el país a divulgar sus datos fiscales así como a pagar elevados impuestos para ayudar al financiamiento del estado de bienestar del que goza el país. 

Por último, cabe destacar que Dinamarca, que solo tiene un 5% de paro, es el país europeo que más dinero recauda en impuestos en relación a su PIB. Según los datos recogidos por Eurostat referentes a 2012, el país ingresó un 48,1% de su economía en tasas fiscales. Le siguen Bélgica y Francia con un 45,4% y un 45%, respectivamente. España, con unos ingresos por impuestos del 32,5% en relación al PIB, está en el puesto 20 y muy por debajo de la media de la Unión Europea que se coloca en el 40%. Y no es porque los autónomos, pymes o trabajadores paguen poco, sino porque las grandes economías están prácticamente exentas de pagar impuestos cuando en países ejemplares como Dinamarca o Finlandia son las que más pagan en nombre de la justicia social y la redistribución de la riqueza.
Hablemos ahora de España… La Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno (aprobada en 2013), establece una serie de principios éticos generales y también de obligaciones concretas para los miembros del Gobierno, los altos cargos de la Administración General del Estado y de las entidades del sector público estatal. Es decir esta norma obliga a los políticos a informar en qué gastan el dinero público y permite a los ciudadanos consultar a través de una web las subvenciones, los contratos o los sueldos de los cargos públicos, así como solicitar más información. Tras las aportaciones ciudadanas, se amplió la información económico-presupuestaria que debe hacerse pública, entre la que se incluyó lo relativo a los contratos públicos. Además, se estableció la obligatoriedad de hacer públicos los informes de auditoría y fiscalización, así como más datos sobre los contratos, entre los que deberán incluirse los contratos menores. Las enmiendas en el trámite parlamentario también han introducido varios cambios, incluida una disposición adicional que modifica la Ley Contra el Blanqueo y la Financiación del terrorismo de 2010. Esto afecta a casi todas las actividades que suponen movimientos de capitales y que realizan, por ejemplo, entidades financieras, aseguradores, gestores de fondos de pensiones, profesionales de la intermediación y casinos. 
Pero… ¿Qué es lo que NO incluye esta Ley?  La misma tiene varios puntos sujetos a  crítica que vamos analizara  continuación:

1.     No se especifica que el acceso a la información de los ciudadanos es un derecho fundamental vinculado a la libertad de expresión.
2.     Si en un contrato público se recoge una cláusula que impida el acceso a determinada información, la ley no podría acceder a ella.
3.     Hay poca concreción en las excepciones al acceso a la información, que afectan a "seguridad nacional, la defensa, las relaciones exteriores, la seguridad pública o la prevención, investigación y sanción de los ilícitos penales, administrativos o disciplinarios y la igualdad de las partes en los procesos judiciales y en la tutela judicial efectiva".
4.     La norma también fija como límites "las funciones administrativas de vigilancia, inspección y control; los intereses económicos y comerciales (como el TTIP); la política económica y monetaria; el secreto profesional y la propiedad intelectual e industrial; la garantía de la confidencialidad o el secreto requerido en procesos de toma de decisión y la protección del medio ambiente".
5.     Se introduce en el texto legal la obligación para las Administraciones públicas de publicar sólo la relación de sus bienes inmuebles, excluyéndose así la obligación de publicar todo el patrimonio que poseen, por lo que una parte muy importante del mismo va a quedar oculto para los ciudadanos.
6.     El nuevo Consejo de Transparencia y Buen Gobierno nace con un notable déficit de independencia: El Presidente es nombrado por el Gobierno y sólo se necesita mayoría simple para su refrendo y no se definen competencias claras para este órgano.
7.     Se retrasa el plazo de entrada en vigor de la Ley durante dos años para la gran mayoría de las instituciones públicas existentes en España (las pertenecientes a los ámbitos autonómico y local), cuando las instituciones de cierto tamaño estarían suficientemente preparadas para proporcionar la información que requiere la ley en un plazo bastante más corto.
8.     No se puede solicitar información de manera anónima.
9.     La administración no está obligada a contestar a un requerimiento de información y, al no hacerlo, el solicitante debe entender su solicitud como rechazada. Es lo que se llama silencio administrativo negativo.

El problema de que en España sea difícil que una Ley de este tipo funciones, está en la sociedad. Como pueblo, lo nuestro desde hace siglos ha sido la “picaresca”. Y en esas seguimos. Si hay un libro que podría definirnos como sociedad sería, “El lazarillo de Tormes” obra por antonomasia de este género. Escrito ¿adivinan? Por un autor anónimo. Hasta para un éxito escondemos la mano que tira la piedra.

De este modo, intentando saltarnos algunas reglas como el pago real y justo de impuestos, malversando fondos públicos que tanto nos cuesta a la ciudadanía de a pie, aliviando los impuestos a las grandes corporaciones, recolectando diferentes comisiones del 3%, 5% o 10% por la concesión de obras y servicios a los empresarios amigos de siempre… no se puede solucionar el problema. Gran parte de la culpa es nuestra, de la ciudadanía que permitimos todos estos hechos, tanto en las urnas como en las calles.
 
Por último para finalizar (y es difícil por lo interesante), es mi deseo incluir una cuadro copiado de la página “Transparencia Internacional España”. Una WEB increíblemente útil, llena de herramientas, gráficas y datos referidas a la transparencia y la falta de la misma en nuestro país. En ella se pueden ver a modo resumen, si los diferentes partidos políticos españoles actuales, han incluido o no algunas medidas en su programa electoral en las elecciones de 2015.

A mayores complemento la información con las “Medidas adicionales contra la corrupción” que han desarrollado las diferentes fuerzas políticas. No tiene desperdicio alguno.
 
 

2015/05/04

ESKAPARATE NACIONAL


ª           “A estas alturas nada sorprende ya, tan solo que siga existiendo personas que sigan ciegas a todo lo que ocurre a su alrededor, o que prefiera seguir mirando hacia otro lado y no admitir la realidad”.

ª           “Si tiramos de hemeroteca podemos constatar el interés que refieren diarios de modelo económico de hacernos entender que son las grandes empresas las que están haciendo resurgir de las cenizas a nuestra malherida España”.

 
A las puerta de unas nuevas elecciones, los partidos políticos afinan cada instrumento de forma armoniosa de cara a la galería, con el fin de mellar en nuestros sentimientos más internos e íntimos y así, volviendo a caer en su trampa sigamos votando las ideas de siempre, su ideario, que no es otro que el de seguir viviendo por encima de las posibilidades del país a costa de nuestra más cruel y efímera supervivencia diaria.

Por ello en los pocos días que faltan para acudir a las urnas, asistiremos al escaparate nacional de “dimes y diretes” sobre lo bien y buenos que son unos (los que pueden pagar medios y campañas sin problema gracias a más de una empresa y empresario interesados), y lo mal y peores que son el resto por tener ideas contrarias y por supuesto no tener ayuda (o muy poca) de medios que realmente sean sinceros, no deban favores a nadie e informen solamente con veracidad y neutralidad.

A estas alturas nada sorprende ya, tan solo que siga existiendo personas que sigan ciegas a todo lo que ocurre a su alrededor, o que prefiera seguir mirando hacia otro lado y no admitir la realidad, que es hora de realizar algún que otro cambio.

Algunas noticias en el día de hoy sorprenden (por decir algo). Una de ellas,  postula el siguiente titular: “Maniobras del PP para quedarse con los votos de los ancianos ingresados en centros geriátricos”. Uno de esos rumores que siempre han corrido por la Geografía de este nuestro bien amado País. Diremos que aunque este artículo hable del excelente trabajo electoral que efectúa el PP con nuestros ancianos (a los cuales debemos recordar deja sin luz, agua, ni calefacción cuando no pueden pagarla con sus pensiones), es conocido que algún que otro partido como el PSOE también ha efectuado estas maniobras en múltiples municipios de nuestro país.

Dejo, amados lectores que desgranéis dulcemente el artículo que no tiene desperdicio, seguro es que… no encontraréis noticias semejantes en ABC, PAÍS o LA RAZÓN entre sus titulares de portada. Preguntaos por qué.

El diario económico “Expansión”, publica: “Las empresas del IBEX vuelven a crear empleo”. Si tiramos de hemeroteca podemos constatar el interés que refieren diarios de modelo económico de hacernos entender que son las grandes empresas (las 35 más poderosas del país pertenecientes al IBEX y que cotizan en bolsa como Repsol, Inditex, Telefónica, Endesa, etc.), las que están haciendo resurgir de las cenizas a nuestra malherida España, y ante todo a la ciudadanía. Es decir, que les debemos (de alguna manera) que surjan los “brotes verdes” que anunciaba el Presidente del Gobierno hace unos meses.


Sin embargo, el diario “El Mundo” publica en el día de hoy: “Empleo admite que de los nuevos puestos de es para peones y camareros”. Si leemos la letra pequeña de este titular constatamos: “… señala que las PYMES crearon el 65% de los nuevos puestos fijos y que uno de cada cuatro empleos dura menos de siete días”. Por lo tanto, quizás no sean las grandes empresas quienes realmente hagan renacer la economía nacional, sino más bien, nuestros pequeños empresarios y empresas que con el sudor de sus frentes y el pago de impuestos con los porcentajes más altos (ya que las empresas del IBEX cotizan por debajo del 20% incluso del 15%) son las que realmente están sujetando al país. Y… ¿Qué hacemos para agradecerlo? Seguir comprando en grandes superficies y tiendas pertenecientes a estos “monstruos” de amasar dinero, el de todos.

Pongamos el ejemplo de una empresa de la cual no escribiremos nombre, para ilustrar de que hermosa manera corresponde a sus trabajadores. Diremos que esta entidad es propietaria de varias cadenas de tiendas y comercios en varios países del mundo, incluido por supuesto, el nuestro. La noticia dicta que este año (2015) pagará un “bonus” a cerca de 70.000 empleados, aunque eso sí, solo lo hará si los beneficios de este año aumentan (todo hace indicar que así será). El plan consiste en repartir entre los/as trabajadores de tienda, logística, fabricación y filiales con más de dos años de antigüedad el 10% del aumento de beneficios que logren de un año a otro. Y esta cantidad tiene un límite, el 2%.

Aclaramos con datos: en 2014 la empresa gana 2.500 millones. Los analistas calculan que en 2015 los beneficios serán de 2.865 millones de euros. Según estas previsiones el beneficio es de 365 millones (2.865 – 2.500 millones). El 10% de esta cantidad es 36,5 millones de euros a repartir entre 70.000 trabajadores, por lo que cada trabajador recibiría una paga anual extra de 520 euros de media.

La cantidad, en todo caso, dependerá de la evolución del negocio de dicha empresa. Si los beneficios no suben, no habrá dinero que repartir. Añadir que en esta empresa abogan por contratar a personas que en ningún caso llegue a los dos años de contrato y por lo tanto quedan fuera de esta paga extra.

Algunas cifras de empresas con planes semejantes: Mercadona (2.900 € de paga extra anual a sus trabajadores), IKEA (1.800 € anuales a todos los trabajadores/as).

Una vez más algunos de nuestros medios actúan y trabajan para estas empresas a las que deben el poder seguir cobrando sus nóminas mes a mes. Si no, ¿Cómo explicar que cada vez tengan menos ventas, con las cuales ya no podrían sujetarse?

Como siempre dice la periodista Ana Pastor, “Estos son los datos, y suyas las conclusiones”.  ¿Somos conscientes de lo que compramos y de donde lo hacemos?, ¿es cierto que verdaderamente no podemos hacer nada por invertir el curso de los acontecimientos? Pensemos, reflexionemos y actuemos en base a ello, nuestra es la fuerza del cambio, y la tenemos en nuestras manos.