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2015/05/17

CARTA A NUESTRO ALCALDE EN VALLADOLID


ª           Año tras año el número de Asociaciones inscritas en nuestra Ciudad mengua de forma significativa, 705 a primeros de este año, lejos de las 862 de 2013 y de las 1170 de 2011”.

ª           Algo les ha fallado, quizás será que no contaban con que la ciudadanía, y concretamente algunas personas, no leeríamos su programa electoral”.

 
Ayer noche cual fue mi sorpresa al abrir el correo electrónico y ver ante la pantalla de mi ordenador el remitente del mismo: Don Javier León de a Riva, Alcalde de Valladolid. La ilusión me duró un pestañeo de ojos, comprendí rápidamente que se trataba de uno de esos email que se manda en cadena, y yo que pensé... esta vez sí, se han acordado de nosotros. ¿Ustedes que creen?, acertaron. Se trataba tan solo del envío de su programa electoral para las elecciones del día 24 de Mayo. Y... claro... hice clic con mi ratón en "Responder" y... ¡cha-chán!, no pude resistir la tentación tuve que contestar. Esta ha sido mi respuesta:
 
¡Buenos días y gracias por el envío de su programa electoral!
 
No quería perder la oportunidad, ya que se puede, de enviarle a título personal y como participante en varias Asociaciones, la impresión que causan en mi sus palabras (si verdaderamente son suyas, pero creo que no).

En primer lugar “Valladolid goza de una buena salud colaborativa […]”, sin embargo si nos vamos a los datos reales, vemos que año tras año el número de Asociaciones inscritas en nuestra Ciudad mengua de forma significativa, 705 a primeros de este año, lejos de las 862 de 2013 y de las 1170 de 2011. Este dato puede sugerir al menos dos cosas: que la ciudadanía cada vez le importa menos el tejido asociativo y el trabajo hacia los demás, fruto de una educación muy escasa en valores humanos. Y el factor económico de nuestra sociedad, que, llegados los años de crisis, sin ningún tipo de ayuda (o muy poca) por parte de la Administración, han terminado por echar el cierre por falta de recursos, que no de ideas.

El segundo párrafo del texto que me han enviado, no tiene desperdicio alguno: “Nuestro grupo cree y apoya firmemente el trabajo y el esfuerzo que las asociaciones de Valladolid realizáis en beneficio de la comunidad. Por eso, queremos intensificar la interlocución y dar una mayor fluidez a la colaboración mutua entre el Ayuntamiento y el tejido asociativo urbano”.

Bueno… en cuanto a esto le diré que como muestra, un botón. Hace algo más de dos años, la Asociación en la que más participo desarrolló un proyecto el cual puede ser más o menos atractivo (no es lo importante). El problema como siempre (aunque no debería ser así “si se intensificara la interlocución” como bien dicen ustedes) viene cuando, para realizar el proyecto necesitamos la participación y permiso (que no apoyo económico) del Ayuntamiento.  No entraré en los detalles del mismo, ahora no viene al caso, pero si les diré que tras haberlo registrado hasta tres veces en la oficina de registro del Ayuntamiento de esta nuestra ciudad, la respuesta por parte del mismo ha sido… ninguna, nula, cero.

Imagino que el nivel de trabajo que tendrán en el ayuntamiento será muy grande y que no podré ni imaginarlo. Nosotros tan solo somos una Asociación pequeña, con pocas personas pero muy trabajadoras que hacen su trabajo sin ganar un solo euro al mes, y eso también debería ser tenido en cuenta. Cuesta llegar a todos y todas, pero inténtenlo.

En cuanto al tercer y último párrafo: “Tenemos grandes planes para desarrollar en Valladolid en esta próxima legislatura […] como siempre, abiertas a vuestras propuestas y aportaciones. Juntos, sumamos”.

He leído su programa electoral, al igual que el de otras Entidades Partido que, como ustedes se presentan a las próximas elecciones de este año 2015. Varias son las conclusiones que como ciudadano les deseo transmitir como “Propuestas y aportaciones, Juntos sumamos” les recuerdo sus palabras.
         La palabra “Asociación” o derivados de esta palabra aparecen nueve veces en las 67 páginas de su programa electoral. Tan solo en dos de sus artículos hacen referencia al tejido Asociativo de la ciudad: el número “9” donde habla de la intensificación del diálogo entre Ayuntamiento y Asociaciones, y el número “263” donde dicen de establecer un programa de acogida a nuevas Asociaciones (estaría muy bien saber de qué va a tratar). Las otras siete veces hablan de asociaciones de empresarios, PYMES y Wiki Medias que sinceramente, poco tiene que ver con el trabajo Asociativo, si hablamos en cuanto al no lucro y trabajo por la ciudadanía y bienestar.
 
Por lo tanto si tan solo contamos con dos artículos como las medidas de su partido para trabajar con las Asociaciones y se les llena la panza asegurando que: “La fortaleza y diversidad del tejido asociativo urbano es uno de los factores que mejor retratan la realidad de una ciudad, Nuestro grupo cree y apoya firmemente el trabajo y el esfuerzo que las asociaciones de Valladolid realiza…”. Algo les ha fallado, quizás será que no contaban con que la ciudadanía, y concretamente algunas personas, no leeríamos su programa electoral. Pero lo hemos hecho y les diré algo que puede sonar como consejo (tómenlo como quieran), lean por favor el programa de otros Partidos como el suyo que se presentan en su ciudad, Valladolid, podrían copiarles buenas y geniales ideas ya que gran parte de sus propuestas parten de un número muy amplio de ciudadanos y ciudadanas a los que se les ha dado voz y pedido opinión para aportar realmente propuestas dignas de una sociedad democrática, social y actual.

Esa es la base del Asociacionismo, la unión de diferentes personas con divergentes ideas e ideales que trabajan por un bien común, el de la sociedad con la que trabajan todos los días. Den ejemplo a su pueblo, “Tomen lo mejor del Norte y del Sur”, negocien, pacten y realicen una labor política de calidad para todos. Ese es su trabajo, y lo conocen.

Por supuesto no les diré aquí a quién irá dirigido mi voto este año, pero sí puedo decirles lo que no votaré. Y serán programas, proyectos y medidas en los que no creo para nada. Que realmente no aportan nada nuevo a lo que hay ya. Quiero una ciudad modelo, que llegue a todo el mundo, a veces lo hará tarde pero que llegue. Que piense en lo que necesitan sus ciudadanos y no los intereses empresariales y personales de unos pocos. Que deje y ayude a trabajar a aquellos que dedican su vida y su tiempo a este fin, que no cierre puertas a las nuevas o diferentes ideas. Que sean críticos consigo mismos y muestren un ápice de humildad.

¿Cumplen con alguna de estas premisas y condiciones?, pues entonces pueden estar tranquilos el día 24 de Mayo.

¡Un fuerte abrazo!
 
 

2015/04/22

LA NUEVA POLÍTICA CIUDADANA


ª        “Un nuevo modelo de participación ciudadana social amenaza el inmovilismo y los modelos fetiches de partidos, sindicatos y movimientos tradicionales”.

ª         “Hay quienes prefieren ver la historia pasar, y otros que decidimos vivir y participar de esta historia que nos ha tocado vivir.”.
 
 
Días de portadas digitales, trending topics, cientos de miles de “me gusta” en redes sociales y en las diferentes manifestaciones no más de unos cientos de personas. Pocos miles si sumamos las diferentes convocatorias a lo largo de territorio de esta España malherida y maldita.

El mundo virtual es una cosa, ¡Ay amigos! Pero el mundo real y verdadero del día a día es otra muy diferente. Clickear con nuestro ratón es bien sencillo, pero salir a la calle se complica, más aún los días de lluvia y vientos sin cambio. ¡Hay que estar en las calles para cambiar las cosas!

La “RED” comienza a postularse como músculo político, la calle tan solo como un ideal mediático. Con otras palabras, fracaso tras fracaso en la calle, éxito rotundo de las redes sociales. Personas que al final, huyendo de la política acaba reencontrándose con ella de golpe y porrazo sin quererlo. Finalmente esta marea por los derechos digitales se convierta en una marea por los derechos sociales.

La política tradicional no ha sabido prever nada, ni lo ha visto venir ni lo entiende, sigue mirando hacia otro lado. Vivimos en un País donde creemos y pensamos que la calle es el único espacio donde se puede ejercer presión Social. Como podemos ver, no es del todo cierto, pero es importante declarar y dejar claro que la revolución no está en la Web ni en las redes aunque la apoye, está y seguirá estando en la calle, si la lucha no se lleva a cabo en este espacio no es real.
 
                  
 
Las manifestaciones tienen un gran poder simbólico y este se conserva excepcionalmente. Hemos salido a la calle en contra de Guerras irracionales, en contra del terrorismo atroz en sus diferentes vertientes, a favor de nuestros derechos sociales como la sanidad, la educación. En contra de la corrupción, de tratados Internacionales sin lógica, a favor del respeto de los derechos humanos en el mundo… cualquiera de nosotros podrá decir que ha participado activamente en más de una. De no ser así deberíamos plantearnos interiormente si estamos de acuerdo con el mundo que nos rodea, si es perfecto o si merece convertirse en un escenario más justo y mejor.

La mayoría de las ocasiones estas manifestaciones tan solo buscan satisfacer una necesidad mediática. Los periódicos solo quieren una foto de cabezas anónimas juntas que le dan valor a una acción social, sin más. Pero no somos bultos señorías, para nada. Somos personas, y deberíamos empatizar más y pensar que aquellos que salen a la calle no solo los días de “Vino y Rosas” lo hacen para el bien común de todos y de todas, independientemente de quienes seamos. Es hora de dejar nuestra cómoda butaca de casa, el “Pan y Circo” con el que nos pagan a diario y partirnos la cara con todos los demás.

Ahora la ciudadanía puede participar activamente de la política, no cada cuatro años, si no día a día. Puede hacerlo en público, ante cientos de personas en sus cuentas de Facebook y twitter, sobre temas sociales, laborales, económicos y culturales.

La clave de este cambio tiene que ver con la pérdida de las “intermediaciones”. Podemos hacer muchas cosas sin la dependencia de pertenencia a partidos políticos o asociaciones de carácter político. Antes eran imprescindibles para articular los mecanismos de acción colectiva, pero ya no lo son, ya solo dependemos de nosotros mismos.

Ya no tenemos que defender nada porque lo haga el partido al que decidimos votar. Ahora, tras nuestra participación ciudadana durante cuatro años, toca reflexionar y buscar la opción más coherente a mis pensamientos, sentimientos e ideario. El voto comienza a ser una consecuencia y no la causa de identidad ideológica de cada cual.

Se acabó la lealtad y militancia a una organización que no defiende mi persona, mis derechos ni mi forma de pensar. Este ya no es un valor supremo en política sino la capacidad de aportar que tengo a diferentes espacios comunitarios.
 
                                  

¿Cuál es el mensaje para los partidos políticos tradicionales? Que ya no pueden atarnos y engañarnos con falsas promesas, quedan relevados a otro papel, a partir de ahora tendrán mucho menos poder. Pero… ¿estarán preparados para este cambio? Nuestros partidos no han avanzado un ápice en todos estos años, siguen organizados de la misma manera desde hace treinta años. Hablan de “regeneración política” pero seguimos viendo las mismas caras y la misma forma de trabajar. Es necesaria un cambio radical de estas instituciones. Otro sistema es posible, podéis creerlo.

Ahora que políticos, periodistas y otras personalidades no tienen la última palabra, tiene mucho más valor el poder de la información. Pero esta debe de ser de calidad y es difícil lograrla si nuestros medios no disponen de libertad para maniobrar y se deben a empresas y partidos. Es la era de la digitalización y con ella llega un periodismo más digno, más real, más cercano a la ciudadanía que busca la verdad.

Los ciudadanos ya no somos entes pasivos de nuestra sociedad. Somos fuente productora también de soluciones a problemas. Es hora de participar. Dejemos de imaginar y soñar con un mundo nuevo y formemos parte del cambio.

Hay quienes prefieren ver la historia pasar, y otros que decidimos vivir y participar de esta historia que nos ha tocado vivir. Esto, créanme, acaba de empezar.