2026/06/28

LA QUÍMICA TÓXICA EN LA CIUDAD

Cuando paseamos por un parque, una zona infantil o una acera con arbolado, damos por hecho que ese espacio es seguro para quienes lo utilizan: niños y niñas, personas mayores, mascotas o cualquier persona ciudadana que simplemente quiera disfrutar de un entorno saludable.

Sin embargo, detrás del mantenimiento de esas zonas verdes existe una cuestión que merece un debate público mucho más transparente: ¿qué productos químicos utiliza el Ayuntamiento de Valladolid para controlar la vegetación espontánea?

No se trata de generar alarma ni de demonizar cualquier tratamiento fitosanitario. Se trata de exigir información, transparencia y una gestión responsable cuando hablamos de productos que, según su propia clasificación oficial, presentan riesgos para la salud humana o para el medio ambiente.

Cinco meses fueron los que tardó el Ayuntamiento de Valladolid en facilitar el listado de sustancias químicas utilizadas para el trabajo en parques y jardines. Cinco meses que estuvieron intentando ocultar que algunas de ellas son muy nocivas para la salud de personas y medio ambiente.

La primera respuesta que dio entonces el Ayuntamiento hablaba del uso "solamente de sustancias no nocivas" y de "bajo riesgo" para el tratamiento de malezas. Cuando se hizo pública la lista de sustancias empleadas, el concejal responsable prometió para el año siguiente y para el resto de los años se dejarían de utilizar. Una promesa que por supuesto no se ha cumplido ni en el año 2025 y este 2026. Juzguen ustedes si aquel listado, es de sustancias “No Nocivas y de bajo riesgo":


·       Roundup ultra plus, glifosato 36%, 4 horas para la reentrada, es decir desde la aplicación hasta poder estar en la zona sin equipo de protección. Peligro a largo plazo crónico y tóxico para el medio ambiente acuático. Puede generar quemaduras graves en la piel y lesiones oculares graves. 

·      Glyfoon, glifosato 36%, El producto no es una sustancia, es una mezcla a base de Glifosato. Muy Tóxico para los organismos acuáticos, con efectos nocivos duraderos y lesiones oculares graves e irritación o corrosión cutáneas.

·     Premazor turbo, glifosato 25%, plazo reentrada 4 horas. Algunos de sus componentes provocan irritación ocular grave y son muy tóxicos para los organismos acuáticos, con efectos duraderos. Las manifestaciones clínicas que se pueden producir en caso de exposición y/o contacto son: Ulceración y erosión de la mucosa oral, alteraciones cardíacas, hepáticas y renales, irritación pulmonar por inhalación y dermatitis de contacto. 

·   Valdor flex, Diflufenican 36%, provoca irritación ocular grave. Toxicidad acuática aguda, muy tóxico para los organismos acuáticos, con efectos duraderos. 

·    Glimur green, Aliette WG, Spotlight y Pistolflex, cuatro sustancias más totalmente tóxicas para los organismos acuáticos y cualquier tipo de ecosistema, con efectos nocivos duraderos y que provocan graves irritaciones cutáneas y oculares y fuertes alergias.

Los tres primeros compuestos contienen Glifosato al 25% y 36%, una sustancia que cada vez más estudios relacionan directamente con la aparición de ciertos tipos de cáncer y leucemia incluso en dosis consideradas “seguras” y “legales”.

Todas las Agencias de Protección Ambiental afirman que el uso de este tipo de herbicidas pone en riesgo a especies de animales y plantas, así como sus hábitats y ecosistemas y por lo tanto afectan a la vida humana y de todo tipo de animales.

La extrema derecha política en la ciudad (PP y VOX), siempre han criticado el abandono de estos agentes químicos tóxicos para la salud de personas, animales y el medio ambiente, alegando que ralentizaba los trabajos de retirada de las malezas, considerando que el Ayuntamiento abandonaba las zonas verdes de la ciudad. Está claro que no les importa envenenar el aire que respiramos, el agua que bebemos y también el suelo que cultivamos.

Quienes defienden el empleo de estos productos suelen responder con un argumento sencillo: "Son productos autorizados." Y es cierto. Pero esa respuesta resulta insuficiente.

También están autorizados medicamentos con importantes efectos secundarios. También existen productos industriales legales cuya utilización exige estrictas medidas de protección. La verdadera cuestión no es únicamente si pueden utilizarse.

La pregunta es si deben utilizarse cuando existen alternativas mecánicas, térmicas o modelos de gestión integrada que eliminan el empleo de herbicidas químicos, aunque requieran una mayor inversión en personal o en maquinaria.  Si hay que contratar a más personas para realizar estos trabajos, hágase, la salud y la vida estarán siempre por encima de todo.


No sería una medida pionera: otras ciudades ya han reducido o eliminado estos herbicidas. Cuando se plantea limitar o eliminar el uso de herbicidas químicos en espacios públicos suele aparecer la misma objeción: "es imposible mantener una ciudad sin ellos".

Sin embargo, la experiencia de numerosos municipios españoles demuestra que existen alternativas viables cuando existe voluntad política, planificación y recursos suficientes.

Zaragoza: en julio de 2016 el Ayuntamiento de Zaragoza aprobó la prohibición del uso de glifosato y de cualquier herbicida de síntesis química en parques y zonas verdes municipales.

La decisión fue acompañada de la sustitución progresiva de estos productos por métodos mecánicos y manuales de control de la vegetación espontánea, en colaboración con las empresas concesionarias del servicio.

Barcelona: acordó en 2016 erradicar el uso del glifosato y otros herbicidas considerados tóxicos en espacios verdes y vía pública.

El Ayuntamiento estableció un periodo de transición para implantar métodos alternativos de mantenimiento, dentro de una estrategia de jardinería más sostenible y de reducción del uso de pesticidas urbanos.

El abandono del glifosato no ha sido exclusivo de las grandes capitales. Numerosos municipios españoles han aprobado acuerdos similares o han modificado sus contratos de mantenimiento para reducir o eliminar estos productos. Entre ellos figuran Badalona, Tarragona, Castellón de la Plana, Onda, Xirivella, Alzira, Valdemoro, Cabezón de la Sal, Fuencaliente, Planoles y nuestra propia ciudad, Valladolid los excluyó hasta la llegada del nuevo gobierno en 2023.

Ninguna de estas soluciones es jamás gratuita. Requieren más horas de trabajo y una reorganización del servicio. Pero precisamente ahí reside la decisión política: sustituir parte del gasto en productos químicos por inversión en mantenimiento y empleo. Ese es el camino.

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