Llega el final del verano y como se hace siempre, sobre todo los últimos años, llegan los análisis y las publicaciones en prensa llenas de datos sobre las temperaturas máximas y mínimas, olas de calor, noches tropicales y todo esto, comparando los datos del verano actual con los anteriores.
Si algo está claro en todos
los análisis, es la convicción de que la expresión “este es el verano más
fresco de los que nos pueden quedar por vivir”, se ha convertido en una
realidad. Una frase que no debería de arrancar ni una sola sonrisa y que
debería de hacernos reflexionar y mirar al futuro. La ciencia habla de que si
algo nos diferencia del resto de animales es nuestra capacidad de pensar y
hacer planes a futuro. Quizás, sería bueno vivir en el presente como el resto
de los seres vivos y proyectar un porvenir en el que se pueda vivir. Pienso de
manera personal, que cada vez nos cuesta más hacer esos planes sin caer en la
tentación de parar y pensar: ¿será posible vivir en nuestro planeta, en
nuestra ciudad dentro de diez años? No es fácil dar una sola respuesta a
esta cuestión.
Lo que está claro es que
ocultar información a la ciudadanía no va a servir para ser más conscientes de
que tenemos un problema y que este asunto nos afecta a todos y todas ahora
mismo y lo hará mañana también. De nada sirve “no mirar arriba” y ver
que este monstruo nos está engullendo. El Norte de Castilla, por
ejemplo, ha escrito al menos tres artículos en las dos últimas semanas
compartiendo datos de temperaturas y comparaciones de lo acontecido en la
ciudad de Valladolid estos últimos meses. En ninguna de sus casi 1000
palabras por artículo, menciona “cambio climático”, “aumento de la temperaturas
global” ni ninguna otra expresión consensuada por la comunidad científica
que explica y argumenta lo que está sucediendo.
Si los medios de comunicación “referencia”
de la gente y con más alcance (por desgracia), no hablan ni nombran
los problemas que hay, las personas de a pie no creerán que existan realmente. Esto
es un problema. Un dato que debería de hacernos pensar: más del 90% de la
sociedad española reconoce la existencia y problemática del cambio climático.
Solo el 2% de la gente de nuestro país cree que realmente sea un problema real
actual. El 0,3% lo considera como la principal preocupación o problema. Son
datos del CIS en España.
Como sociedad que vive en el
privilegio, no vemos que nuestro planeta está cerca de colapsar. Háganme un
favor, quitémonos las gafas de ver únicamente como personas occidentales. En
nuestro planeta, ya existen sociedades, regiones, países que están colapsando
desde hace años. Pero una vez más miramos hacia otro lado. Solamente cuando los
efectos adversos comienzan a ser más que visibles en nuestro entorno, empezamos
a despertar. Quizás, sea ya demasiado tarde.
No está en mi lista de deseos
abrumar con más datos que una vez leídos (si se consiguen entender)
pasamos página y a otra cosa. Pero me gustaría compartir dos datos relevantes y
muy claros sobre el verano de 2026 en nuestra ciudad, Valladolid:
El primero, que la media de
las temperaturas máximas diarias durante el verano de 2026 ha sido
aproximadamente 0,6 °C superior a la de 2025, de 1,8 °C superior a
la de 2023 y 2024. Es decir, cada verano es más caluroso de media que el
anterior y este aumento, este año ha sido de 0,6 grados. Parace poco ¿verdad?,
ahora pensemos como han sido los meses de junio, julio y agosto. ¿sofocantes?
¿asfixiantes? ¿insoportables? y “tan solo” 0,6 grados más de media.
El otro dato que complementa
al anterior: este verano ha tenido 69 días con temperaturas por encima de
los 30 grados, 8 días más que el verano del año pasado, 14 días más que en
el año 2024 y 13 días si tomamos de referencia el años 2023. Y esto tiene
bastante interés por que 69 días sobre los 92 que suman junio, julio y agosto significa
que aproximadamente 3 de cada 4 días del verano de 2026 alcanzaron o superaron
los 30 °C.
Bien, hagamos un pequeño viaje hacia el futuro. Vamos hasta el verano de 2027. ¿Cómo será el verano del año que viene? De nuevo, una excelente pregunta porque aquí entra en juego una variable más que va a cambiar por completo el tablero en el que jugamos: tenemos un “súper Niño”, un evento que tiene una periodicidad variable, que normalmente sucede cada 7 – 9 años, pero, que se está formando ya y que lo hizo por última vez hace tan solo 3 años, lo que supone una anomalía.
Explicar lo que es “el Niño”
es algo largo, complejo y seguramente difícil de poder entender bien, pero, hay
literatura y numerosas personas en nuestro país que hablan de ello y de otros
muchos asuntos más relacionados desde hace años, que merecen muchísimo nuestra
atención. Hablamos de personas como Antonio Turiel, Alicia Valero, Fernando
Valladares, Yayo Herrero, Juan Bordera, etc.
A modo de resumen para no
extenderme y dar simplemente alguna pincelada sin el deseo de querer asustar
más de lo convenido, los datos y proyecciones indican que este
fenómeno hará que el año que viene, 2027, sea un año en el que tengamos que
sentarnos de manera obligada como civilización a repensar nuestro futuro si
realmente se tiene el deseo de vivir. Si no lo hacemos, si no nos tomamos en
serio la elevación de las temperaturas globales y las consecuencias que esto
está y seguirá provocando, es posible que en el presente tengamos que dejar de
hacer planes de futuro más allá de buscar la manera de seguir con vida a nivel
global.
Lo sé, quién soy yo para
escribir palabras tan gruesas. Cierto, yo no soy nadie, solo escribo en blog
personal de vez en cuando para dejar constancia de ideas y emociones que me
rondan en la cabeza, pero, leo y escucho a quienes más saben, personas a las
que apenas se les da voz y altavoz en los medios de comunicación generales,
personas a las que todo el mundo debería de prestar atención.
La humanidad o al menos gran
parte de ella, volvemos a estar en jaque y no, puede que no haya un final
más o menos feliz como en las películas que hemos visto sobre el “fin del
mundo”. Solo cuando se tenga el conocimiento y el convencimiento de que es
importante tener, como primer punto en la agenda de prioridades, garantizar la
vida presente y posibilitar un mañana a las siguientes generaciones, haremos
todo lo que esté en nuestra mano para conseguirlo.
Entonces, solo entonces será
cuando volvamos a tomar las calles para exigir el cambio a quienes están
poniendo en riesgo nuestra vidas y las del resto de seres vivos que habitan el
planeta tierra. Solo entonces será cuando nos escuchen. Solo entonces será
cuando tengamos la capacidad de obligarlos a salvar este mundo, el único lugar
con vida conocido hasta el momento en el universo.
¡Estoy deseando ver arder las calles con el fuego de las voces de miles de personas caminando juntas!



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