Hace unas semanas, tuvo lugar un
debate en un chat de una comunidad de Telegram en el que participo, sobre la
relación existente entre la criminalidad y la inmigración. Entre las opiniones
de unos y otras, se aportaron una serie de datos y gráficas. La intención de
este artículo viene a poner encima de la mesa de manera argumentada porque,
aunque la intención no sea “política”, la utilización de los datos de manera sesgada
puede llevar, como lo hace en este caso, a argumentar de manera racista un
asunto que sí es político.
El texto sostiene que, aunque
la mayoría absoluta de las personas condenadas en España son de nacionalidad
española, determinados colectivos extranjeros (especialmente los de origen
africano y americano) presentan tasas de condena e índices de
sobrerrepresentación superiores a su peso demográfico en nuestro país. A partir
de estos datos, concluye que existe una mayor incidencia de la delincuencia
entre estos grupos cuando se comparan proporcionalmente con la población
residente.
El problema principal de ese
razonamiento no es necesariamente que las operaciones matemáticas estén mal
(aritméticamente pueden ser correctas si se aceptan las cifras de partida),
sino que, en la selección de los datos, la forma de agruparlos y la
interpretación estadística existen varios sesgos de relativa importancia.
Es un ejemplo clásico de cómo se puede utilizar una estadística real para
sostener una conclusión mucho más fuerte de lo que los datos permiten (pero
¡ojo! Que no se buscaba hacer política, solo son datos… ya) los datos son
política, SIEMPRE.
Por ejemplo, un error para mi opinión importante, el texto equipara "personas condenadas" con "criminalidad". Y bueno, NO son lo mismo. Una condena dependerá de muchas variables: probabilidad de ser identificado, ser detenido o detenida, tener acceso a una buena defensa jurídica, recursos económicos, situación administrativa y algo muy importante de lo que hablaremos más adelante, la REINCIDENCIA.
Por lo tanto, los registros
judiciales miden el funcionamiento conjunto del sistema penal, no
únicamente las conducta delictivas. La propuesta que se expone en el chat suma
todas las condenas como si fueran equivalentes. Y sinceramente, no lo son. Aquí
nos podría echar una mano el agente de policía, que en un momento determinado
participa en la conversación y que nos invita a estudiar sociología… lo que
realmente deberíamos de hacer es pedir su identificación para denunciar a sus
superiores por sus declaraciones RACISTAS y hacerlo en un chat público estando
además de servicio…
Volvamos
al asunto. En las estadísticas del INE aparecen conjuntamente delitos como: homicidio,
lesiones, hurtos, robos, tráfico de drogas, delitos contra la seguridad vial,
quebrantamientos de condena, falsedad documental, contra la Administración,
delitos de extranjería…. interpretar igual una condena por conducir sin
permiso que un homicidio, no se puede hacer. Pongamos además un ejemplo de como
se pueden “engordar” las estadísticas en un lugar y en un tiempo concreto sobre
un asunto en el que se quiere generar una opinión pública: en Valladolid hay
mucho revuelo en la ciudadanía debido al uso correcto o no del patinete
eléctrico. Bien, ¿cómo justificas el endurecimiento de su uso en la ciudad? sencillo,
aumentas el numero de denuncias e identificaciones, ¿cómo?, más sencillo
aún, colocas a dos agentes de policía en cada túnel peatonal de la ciudad
durante dos horas mañanas y tardes. Los datos de denuncias por el uso indebido
de patinetes y bicicletas aumentan exponencialmente. Este es solo un ejemplo.
Pero se puede extrapolar a cualquier otro asunto.
Hablemos
ahora de otro factor importante, hablemos de la edad de quienes comenten los
delitos. Resulta que es uno de los factores más importantes en criminología.
Aquí dejo unos datos para analizar: los hombres entre 18 y 35 años
concentran gran parte de la delincuencia en prácticamente en todos los países
del mundo. En España concretamente de 18 a los 40 años. Y no hace falta
una gráfica para saber que la población inmigrante en España tiene precisamente
una estructura mucho más joven que la española. Solo hace falta ir a la escuela
(pública por supuesto) para verlo.
Si
hacemos comparaciones de poblaciones sin ajustar por edad, estamos haciendo
sesgo. Tiene un nombre técnico que ahora mismo no recuerdo pero que tampoco es
relevante. Lo importante es eso, se está sesgando en favor de una opinión que
favorece un argumento RACISTA.
Los datos tampoco hablan ni
controlan el sexo de quienes cometen los delitos. Los
hombres (oh sorpresa) delinquen mucho más que las mujeres. Muchas
poblaciones migrantes presentan una mayor proporción de hombres en edades
laborales. Un sesgo más.
Tampoco
controla la situación socioeconómica de las personas (mira
aquí también hablamos de sociología, toma apuntes agente). La
criminológica lleva décadas mostrando que variables como la pobreza, la exclusión
social, el desempleo, la precariedad, el fracaso escolar, la dificultad de
encontrar un techo, vivir en la calle… suma y sigue para explicar una parte
importante de toda esta criminalidad.
Si las personas viven
expuestas a estas condiciones, no puede atribuirse automáticamente la
diferencia simplemente a su origen nacional. No es justo y es un sesgo más que
agrava conductas basadas en RACISMO.
Algo super importante y que
parece que a nadie le ha llamado la atención: los datos vienen agrupados por
continentes enteros. Es decir, no desgrana por países. A mí, por
ejemplo, me da igual de donde vengan, son personas igualmente que deben de ser
tratadas como tal, no voy a pensar que son mejores o peores por ser de
Argentina, Colombia, Marruecos, etc. pero cada nacionalidad presenta perfiles
demográficos y tasas completamente diferentes.
Algo que tampoco se tiene en
cuenta: no distingue de personas residentes estables y de población flotante y
turista. Y claro si en un análisis estadístico el denominador (población
residente) no coincide exactamente con el numerador (personas condenadas)
… ¿qué ocurre? Vienen las distorsiones. Por ejemplo, observar que en un barrio
con más pobreza haya más delitos no significa que el barrio sea la causa; existen
muchos factores asociados.
No compara delitos concretos. Por
ejemplo, en España algunos delitos están muy vinculados a la edad (hurtos,
robos), otros al ámbito familiar (violencia de género), otros a la
conducción (seguridad vial) y otros a la actividad económica. Sin ese
desglose, el dato agregado dice muy poco. Aquí me gustaría compartir un dato
que me parece relevante y que echa por tierra un mito: las estadísticas
oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que la mayoría de
los condenados por delitos sexuales en España son de nacionalidad española,
representando cerca del 70 % de los adultos y casi el 78% de los menores
condenados. Por lo tanto, la mayor parte de este tipo de violencia, también es
mayoritariamente nacional.
No analiza la reincidencia. Las
estadísticas de personas condenadas no equivalen necesariamente al número de
delitos. Una misma persona puede acumular varias condenas o varios
procedimientos.
Por último, el "índice de
representación" o “sobrerrepresentación” no demuestra una predisposición a
delinquir. Ese índice es tan solo una herramienta
descriptiva. Decir que un colectivo está "sobrerrepresentado"
significa únicamente que aparece en una proporción mayor que su peso
poblacional. Pero… No explica por qué y es importante hacerse esta pregunta,
porque las causas pueden ser y serán siempre múltiples y complejas como hemos
visto.
Aquí entran factores tan
importantes como la edad, la desigualdad económica, la concentración urbana en
la zona o barrio de estudio, la discriminación que ya sufre, el tipo de empleo,
intensidad de la presencia policial (muy importante cuando se quiere hacer
política desde el escaño), el acceso desigual a los recursos, etc. Utilizar
ese índice como prueba de que "un colectivo delinque más por ser de un
origen determinado" es un salto que la estadística no permite.
Hay además un detalle
importante sobre la fuente de los datos. El texto atribuye estas
cifras al INE, pero conviene ser muy preciso. El INE publica la Estadística
de Condenados, mientras que los datos de población proceden del Censo
o de la Estadística Continua de Población. Cruzar ambas fuentes para
calcular tasas es una práctica válida, pero las tasas, los índices de
representación y las conclusiones no son estadísticas oficiales del INE:
son cálculos elaborados por quien redactó el texto.
¿Significa esto que las
diferencias no existan? No necesariamente, claro que no. En
algunos grupos pueden observarse tasas de condena superiores a la media cuando
se analizan datos oficiales. Sin embargo, es incorrecto concluir que eso
demuestra que "las personas extranjeras delinquen más" o que la
explicación sea su nacionalidad. La investigación criminológica muestra que
las diferencias se reducen considerablemente cuando se ajustan variables como
la edad, el sexo, la situación socioeconómica, el nivel educativo o el entorno
residencial.
Y ahí está el problema, utilizar cifras que pueden ser reales o aproximadas (nadie dice lo contrario, ¡ojo!), para respaldar una explicación simplificada de un fenómeno complejo, es hacer trampas y cuando se utiliza con el fin de explicar o argumentar un posicionamiento en medio de un debate público, es hacer política. Por lo tanto, nada está exento de generar opinión en el resto de personas que leen y escuchan y se debería de tener mucho cuidado si el deseo que se tiene es el de no influir en sus opiniones.


