2022/07/23

EL SUPREMO ARTE DE LA GUERRA (ACTUALIZACIÓN)

ª       Existen 19 entidades financieras, incluidas algunas que pertenecen al IBEX-35 y que cotizan en bolsa, que están implicadas financiera y económicamente en 19 de las principales empresas fabricantes de armas “controvertidas y prohibidas.

ª    En el año 2020 el Gobierno de España autorizó ventas de material militar y de productos y tecnologías de doble uso a más de 80 países por valor de 26.551 millones de euros.

ª  Es hora de cambiar y dejar nuestra pereza y dejadez, dejar de decir que no se puede hacer nada.

¿Has preguntado a tu entidad bancaria en que invierte tus ahorros?, ¿Es cierto que con nuestros ahorros se financian guerras?, ¿Qué se especula con el hambre y la vida de personas?, ¿Existen alternativas?

La “crisis” económica, política y social de nuestro país ha desenmascarado la actividad especulativa de la banca convencional, la cual otorga préstamos o forman parte de empresas para conseguir la máxima rentabilidad con nuestro dinero y ahorros, lo que hace que, finalmente seamos personas responsables últimas y máximas de lo que hacen.

Existen 19 entidades financieras incluidas algunas que pertenecen al IBEX-35 y que cotizan en bolsa: BBVA, Santander, Banco Sabadell y Bankinter, que están implicadas financiera y económicamente en 31 de las principales empresas fabricantes de armas “controvertidas y prohibidas” en 11 países distintos, (minas antipersona, bombas racimo, armas nucleares, biológicas y químicas además de trabajar con uranio empobrecido).

 En economía, la especulación son las operaciones comerciales y financieras que se benefician de las fluctuaciones de los precios para obtener lucro. Para especular, por lo tanto, se necesita un fondo de dinero estable, este se consigue con el dinero que millones de personas abonan mensualmente como hipotecas, créditos y pensiones, las cuales, por ejemplo no podrán tocar hasta que se jubilen. De este modo los bancos son conscientes de que podrán jugar a la compra venta especulativa durante años.

He aquí el listado de algunos de los bancos y entidades financieras que operan en España y de su participación en empresas que fabrican productos militares que ofrecen servicios a este sector e incrementan sus beneficios invirtiendo en la fabricación de “muerte”, financiando guerras en Yemen, Siria y otros países del mundo.



 Por citar algunos de los productos que estas entidades “subvencionan” a las empresas que se dedican a sembrar caos y destrucción en nuestro mundo: bombas de racimo, espoletas, explosivos, sistemas de tiro, fragatas, aviones submarinos, adiestramiento militar, fuselajes, helicópteros de combate, carros de combate, blindados, armas biológicas, químicas y nucleares, cañones, armas ligeras y pesadas, bombas lapa, minas anti-persona, misiles, armas guiadas, sistemas navales, radares, misiles submarinos Trident II, misiles nucleares M51, aviones Eurofighter, buques de guerra, equipos personales y municiones… además de facilitar créditos para la producción, investigación y exportación de las mismas.

La participación de los bancos no solo se mide por la inversión directa. Hay que sumarle la financiación que ofrecen a las principales empresas de la industria, que ya en 2012 se situaba en 1.875 millones de euros y en 2013 la cifra se duplicó (no olvidemos que estos fueron los peores años de la crisis en España), con un total de 4.326 millones de euros en créditos, acumulados desde el año 2005.

En el año 2020 el Gobierno de España autorizó ventas de material militar y de productos y tecnologías de doble uso a más de 80 países por valor de 26.551 millones de euros, lo que supone un incremento de nada menos que el 163% con respecto a 2019. Las ventas ejecutadas de manera efectiva ascendieron a 3.622 millones de euros, según la Secretaría de Estado de Comercio presentado en el Congreso. Cabe destacar que las exportaciones en 2018 y 2019 de este material han ido en parte Arabia Saudí (270 millones en los dos años), actualmente un estado con una importante limitación de derechos y libertades individuales y en guerra con países como Yemen.

La participación en empresas productoras de armas por parte de las entidades del IBEX-35 es casi exclusiva de nuestros bancos.

Pero hay más datos que tener en cuenta. De las 35 empresas que conforman este conglomerado bursátil, 33 de ellas poseen empresas en paraísos fiscales, incluidos por supuesto, nuestros bancos. 740 sociedades de este tipo pertenecen a las empresas del IBEX, que han ido creciendo en número con el paso de los años (561 en 2012, 1018 en 2015) y reducidas a 740 en 2019 según informe de Intermón Oxfam). De todas ellas 176 pertenecen al Grupo Santander, situadas en territorios propicios para la evasión fiscal.

Miles de millones que invertimos, por qué no olvidemos que es dinero de nuestros ahorros y bolsillos, que damos permiso a estas entidades mediante nuestra confianza y firma, para que los utilicen en la investigación, fabricación y exportación de armas allá donde exista un conflicto.

Todo esto hace que debamos preguntarnos si realmente el gran número de conflictos armados existentes en todos los continentes serán provocados por este “poder” económico, bancario y financiero existente (aunque no lo veamos). Deberíamos de reflexionar sobre algo: si en multitud de países apenas poseen medios para producir suficientes alimentos para que la población no muera de hambre, ¿cómo es posible que sean capaces de producir y hacerse con armas para destruirse los unos a los otros? Quizás occidente tenga mucho que ver. Somos culpables de sembrar guerra, odio, muerte y pobreza. Jamás se ha buscado su desarrollo como Estados independientes y con futuro, el colonialismo occidental sigue más vigente que nunca, exacerbado hoy día por la escasez de recursos, sobre todo energéticos.  

Esta es tan solo una porción del pastel que se cuece en el sistema que nos gobierna a nivel mundial. Un régimen plutocrático en el que las personas con más riqueza (tan solo el 1% de la población mundial) mueven los hilos mientras el resto obedecemos como marionetas de función.

¿Realmente deseamos participar en cada una de las muertes que se arranca injustamente debido a conflictos que nadie entiende?, ¿Dónde colocar el límite de nuestra culpabilidad como personas participantes directas?, ¿Has sentido alguna vez el inmenso poder de poseer un arma en tu mano, apuntar y disparar a lo invisible?

¿Qué podemos hacer como ciudadanía?, cambia tu pensamiento, empieza a mirar las cosas tal y como son, deja de ver a través de ese cristal opaco que todo lo oculta. ACTÚA, revélate contra este sistema que pende de un hilo. No participes de sus actividades, busca las alternativas.

Asegúrate de dejar tu dinero en entidades que invierten tus ahorros en proyectos sostenibles para el medio ambiente, que luchan por acabar con las injusticias que acucian nuestro planeta a través de ideas e iniciativas participativas y sociales.

Entidades que se ponen del lado de las personas más desfavorecidas, de aquellos y aquellas que como personas refugiadas luchan por sobrevivir a una guerra que hemos provocado por nuestros intereses propios y personales, para que podamos vivir mejor y más cómodamente cada día.

Si necesitas abrir una cuenta o deseas cambiar de entidad bancaria busca alguna que se esté denominada como “Banca Ética”, existen varias sociedades de este tipo (no se nombrará ninguna aquí para no hacer publicidad) que invertirá tu dinero en proyectos sociales, o que al menos, no lo hará en armas, destrucción y muerte.

Es hora de cambiar y dejar nuestra pereza y dejadez, dejar de decir que no se puede hacer nada. Dejemos ya de mirar hacia otro lado cuando vemos imágenes desagradables en los medios de comunicación, no olvidemos que muchas de ellas son por nuestra causa y desidia.


Fuentes y enlaces de interés:

·     Análisis de la financiación de las empresas de armas que han exportado a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos 2015-2019

·     Comercio de armas – Diario Público, 09/03/2020

2016/04/13

LA TIERRA NO ES NUESTRA

la tierra no es herencia de nuestros padres, sino préstamo de nuestros hijos”
Pensamiento Indoamericano 
 
 
Con certeza se afirma que “el ambiente no solo es el lugar donde se realiza el drama de la historia humana, sino en cierto sentido es un participante activo en dicha historia”. Así mismo se reconoce como el desarrollo del hombre tanto a nivel individual como social, no puede considerarse aislado de su entorno natural.
El ser humano está llamado en el momento actual a establecer una nueva relación de atención y de respeto hacia el ambiente, cuyo equilibrio debe proteger, teniendo en cuenta sus extraordinarias posibilidades, pero también todo aquello que lo amenaza y atenta contra él. Lo ambiental y ecológico expresa, no únicamente una relación del hombre, sino ante todo una dimensión digna de ser tenida en cuenta en el gran propósito de relación humana.
Por lo tanto, es responsabilidad de todas las personas que el cambio de actitudes sea posible. En las últimas décadas, sobre todo a partir de las décadas de los 70 y 80, hemos aumentado el consumo incontrolado de todo tipo de objetos, artículos y energías.
Hemos pasado de que los electrodomésticos con una duración casi indefinida, se hayan desarrollado para tener un uso “programado” mucho inferior, lo que se denomina “obsolescencia programada”. Acabando de este modo con gran número de talleres y lugares de reparación de los mismos. De esta manera, la comercialización global consigue que tengamos que consumir ingentes números de artículos electrónicos cada día (solo hace falta pasear por un punto limpio para darse cuenta de este hecho). Primero nos crean la necesidad (demanda), para posteriormente vendernos todo tipo de productos (oferta). Pero casi nadie se para a pensar de donde provienen los materiales con los que se fabrican muchos de estos utilitarios, como es el caso del coltán (telefonía móvil y ordenadores). Un mineral muy preciado que lleva años financiando guerras civiles en países como Ruanda, Uganda, Congo y la República Centro Africana (entre otras).
Es de conocimiento general, que la industria textil ha creado grandes imperios que en el día de hoy generan grandes fortunas a los dueños de las mismas. Este negocio sería legítimo si se cumplieran todas las condiciones laborales y medio ambientales (entre otras). Pero sabemos que la realidad no es esta.
Como viene siendo la norma, estas insanas montañas de dinero se deben a la esclavitud de las personas y al destrozo de nuestro medio y entorno. “Existen ríos en países como Camboya y Bangladesh donde el agua corre del color que está de moda en occidente”. Con el fin de abaratar los costes y ser más competitivos en los mercados, se llevan las fábricas allí donde el coste laboral y fiscal es menor. Este mundo globalizado es “legal” pero no es para nada ético. Generan ropas y modas que nos obligan a comprar sin medida ni control.
En nuestras casas hacemos un uso y gasto inapropiado y a veces desmedido de los consumos energéticos y del agua. Dependiendo de la capacidad económica de cada cual, miramos más o menos el consumo que originamos. Es cuando las distintas facturas de luz, gas y agua sobrepasan nuestro presupuesto mensual, cuando empezamos a tomar medidas. Pero lo hacemos tan solo por la variable económica, poco nos suele importar el hecho de que reducir nuestro consumo, aporta su granito de arena a construir un mundo más sostenible y limpio, restringiendo en alguna medida las emisiones de CO2.
Que decir cuando el consumo lo realizamos en nuestro lugar de trabajo, emplazamiento donde muy pocas personas controlan lo que se gasta, puesto que, no son ellas las personas que pagarán las futuras facturas (o eso creen). Es aquí donde hay que hacer más hincapié en las políticas de sensibilización, apenas somos conscientes de la cantidad de medidas y pequeños gastos que podríamos tener en cuenta y que ayudarían a la reducción de los gastos, desviando incluso parte de ese ahorro a proyectos de sostenibilidad y medio ambiente. Aumentando de este modo la eficiencia de nuestra entidad laboral y por consiguiente, nuestra forma de colaborar mediante nuestras acciones con la mejora de nuestro mundo.
Pensemos, reflexionemos… ¿Cada cuánto tiempo cambiamos de teléfono móvil por el mero hecho de tener lo último en tecnología?, ¿Cuántas veces por semana/mes salimos de compras por las tiendas de ropa “Low Cost” y de grandes marcas con precios bajos?, ¿Tomamos las medidas suficientes en cuanto al consumo de energías en nuestros hogares y espacios de trabajo?, ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar en todo esto? Hagámoslo por una vez.
La protección y mejora de la salud de nuestro planeta, es una de esas asignaturas pendientes por parte del grueso de la sociedad. Todos somos conscientes de las diferentes conductas y actividades que desarrollamos en nuestro día a día y que lo perjudican.
Pocos son los que se paran a reflexionar a cada paso que dan, de qué forma podrían aportar su granito de arena. Muchas veces la solución no está en el “qué hacer” sino más bien en el “qué no hacer”.
Nuestro lugar de trabajo suele ser el emplazamiento donde tienden a olvidarse las medidas de reducción de consumo adoptadas en nuestros hogares. Es de vital importancia que continuemos todas las acciones emprendidas en casa, no es excusa encontrarse en un lugar compartido por más personas en el que nadie “hace nada por mejorar las cosas”.
Como no pagamos las facturas… pero eso es real, ya que indirectamente el pago de los consumos sale de nuestros bolsillos, bien por el pago de nuestros impuestos o directamente en el descuento de nuestros salarios. Por lo tanto, debemos de tener cuidado con esta afirmación.
Si leemos el Estatuto de los Trabajadores actual, (Artículo 64: Derechos de Información y consulta y competencias. Punto 7: Competencias del Comité de Empresa), encontraremos el siguiente texto:
“Colaborar con la dirección de la empresa para conseguir el establecimiento de cuantas medidas procuren el mantenimiento y el incremento de la productividad, así como la sostenibilidad ambiental de la empresa, si así está pactado en los convenios colectivos”.
Es por lo tanto parte de la tarea en nuestra entidad y/o empresa, que se desarrollen actuaciones de forma comunitaria. Una de ellas, ha de ser la de impulsar una auditoría energética a nuestras instalaciones con el fin de lograr que los gastos anuales en materia energética (muy elevados derivados de un alto consumo de electricidad) puedan reducirse notablemente. De este modo, podrían detectarse diferentes campos de mejora en el empleo de la energía en las áreas de iluminación, equipos y climatización del edificio con el fin de invertir el ahorro en nuevas iniciativas que mejoren la eficiencia y el entorno de los trabajadores/as. Algunos de los objetivos que podríamos conseguir:
·      Reducir los consumos energéticos, utilizando la energía de forma eficiente para evitar gastos innecesarios y reducir las emisiones de CO2.
·       Detectar los puntos críticos en cuanto a consumos y malas prácticas energéticas.
·       Establecer un plan de acción con las medidas correctoras oportunas: cambios en la iluminación de las oficinas, utilización de luminarias LED, programación correcta de los aparatos de acondicionamiento, etc.
·      Determinar el potencial de ahorro energético y facilitar la viabilidad económica de las inversiones en las mejoras a realizar.
Podemos también realizar acciones más concretas para ayudar a que este proceso de auditoría pueda producirse, estas son:
·        Adquisición de datos generales. Análisis inicial de la entidad teniendo en cuenta actividad, consumos y tipos de energías utilizadas.
·        Análisis de datos e instalaciones. Determinación costes energéticos producto/servicio y recopilación de datos de equipamientos y de las instalaciones.
·        Obtención de datos a evaluar. Instalación de los equipos de medida y método en que se registrarán los consumos, considerado medidas ambientales, iluminación, temperatura y humedad, entre otros.
·        Estudio energético. Definición de las opciones de mejora, rendimientos, consumos, tarifas, teniendo en cuenta su viabilidad técnica y económica.
·        Informe de conclusiones. Planteamiento de ahorro energético y económico, fijación de prioridades de las actuaciones y estudio de las inversiones necesarias.
·        También se realizarán conferencias, coloquios y debates de concienciación a los empleados/as y el voluntariado la entidad, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia del buen uso de la energía y sus repercusiones.
Los resultados y beneficios en porcentaje de ahorro de las medidas propuestas podrían alcanzar entre un 15% y un 20% del consumo energético de las instalaciones, lo que supondría un ahorro anual importante. La inversión requerida para poner en marcha las medidas correctoras necesarias se amortizaría en un plazo medio (dependiendo de los compromisos), ya que los ahorros producidos por adoptar medidas correctoras se invertirían en cambiar poco a poco lo que se estime necesario.
Quiero finalizar este texto con las siguientes líneas extraídas de “La Carta a la Tierra” traducida a más de 30 lenguas desde su lanzamiento en el año 2000.
“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.”
La Tierra, nuestro hogar…
La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado”.
La situación global…
“Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables”.
Los retos venideros…
“La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer soluciones comprensivas”.
Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Tal renovación es la promesa de estos principios de la “Carta de la Tierra”. Para cumplir esta promesa, debemos comprometernos a adoptar y promover los valores y objetivos expuestos en este texto, reflexionemos.

2016/02/14

COSAS CLARAS, CHOCOLATE ESPESO


ª  España ocupa el puesto número 36. Con 58 puntos (dos menos que en el anterior índice). España se encuentra, junto a Libia, Australia, Brasil y Turquía, entre los países que han tenido un mayor descenso en sus posiciones en los últimos cuatro años.

ª  El Parlamento danés ha establecido un marco legal especialmente estricto para evitar todo tipo de irregularidades y obliga asimismo a toda empresa establecida en el país a divulgar sus datos fiscales así como a pagar elevados impuestos para ayudar al financiamiento del estado de bienestar del que goza el país. 

ª  El problema de que en España sea difícil que una Ley de este tipo funciones, está en la sociedad. Como pueblo, lo nuestro desde hace siglos ha sido la “picaresca”. Y en esas seguimos.
 
 
Según el último índice de percepción de la corrupción, elaborado por la organización “Transparencia Internacional”, Dinamarca es el país con mayor nivel de transparencia del mundo, seguido por Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega, Suiza, Singapur, Holanda, Luxemburgo y Canadá cerrando los diez primeros.

Australia, Alemania, Islandia, Reino Unido, Bélgica, Barbados y Hong Kong, continúan en el ranking, en el que el primer país latinoamericano que figura es Uruguay que se ubica en la posición número 21, acompañado por Chile. Argentina ocupa el lugar 107, detrás de otros países de la región como Bolivia y México (103) y Colombia (94). Entre los peores del sur del continente aparecen Paraguay (150) y Venezuela (161). Cierra Somalia como país menos transparente.

España ocupa el puesto número 36. Con 58 puntos (dos menos que en el anterior índice). España se encuentra, junto a Libia, Australia, Brasil y Turquía, entre los países que han tenido un mayor descenso en sus posiciones en los últimos cuatro años, mientras que Grecia, Senegal y el Reino Unido los que han mostrado más mejoras.

Los países en las primeras posiciones presentan características comunes, como un alto nivel de libertad de prensa, acceso a información sobre presupuestos que permite que los ciudadanos sepan de dónde procede el dinero y cómo se gasta, altos niveles de integridad entre los cargos públicos y un poder judicial independiente que no distingue entre ricos y pobres.

Por contra, los países en las últimas posiciones, además de conflictos y guerras, destacan por su deficiente gobernabilidad, unas instituciones públicas frágiles, como la policía y el poder judicial, y la falta de independencia en los medios de comunicación.

Un plan de gobierno debería hacerse con la participación de la sociedad civil. Así está haciendo uno de los últimos en llegar al club, Irlanda, que dialogará con ciudadanos y organizaciones durante un año antes de elaborar sus propios compromisos en esta materia. Nueva Zelanda permite que sus ciudadanos evalúen cada seis meses el cumplimiento del gobierno de sus propios compromisos. Y se ha propuesto que en 2017 puedan realizarse online el 70% de las transacciones y gestiones más habituales con la Administración.

En el caso del actual gobierno español, avanza sin consultar a la sociedad civil, como exigen los estándares internacionales. El Ejecutivo español ha abierto un proceso de consulta sobre la evaluación del plan de gobierno pero, según denuncian varios conocedores del proceso, no lo ha publicitado.
 
¿Qué hacen tan bien los daneses, primeros en el ranking? El informe de Transparencia Internacional matiza que los daneses tienen total predisposición a pagar sus impuestos en todos los órdenes “aunque estén en contra de algunos”. De hecho, en Dinamarca el 85% de la población paga sus impuestos voluntariamente y la vida de sus gobernantes suele ser de “alta eficiencia” en materia de administración. 

Los daneses se precian de tener “tolerancia cero” con cualquier actitud impropia de un cargo público y enfatizan la inversión que llega a través de sus impuestos en sus propios ciudadanos “a través de una educación gratuita y verdaderamente igualitaria”, donde la calidad de la enseñanza es generalizada y no depende del centro donde se estudie. Y esta honradez de la ciudadanía se ve claramente reflejada en la clase política del país. Hace unos meses, Jordi Évole fue con su programa Salvados a Dinamarca y preguntó por la calle a diferentes personas si recordaban el último caso de corrupción que había salpicado a su país. Respuesta unánime: Nadie recordaba un caso así.

De hecho, una encuesta recogida en el informe de Transparencia Internacional corrobora este dato de Salvados y solo las personas más mayores recuerdan alguna trama corrupta, casi todas en pequeños ayuntamientos y acaecidas en el siglo pasado.

El Parlamento danés ha establecido un marco legal especialmente estricto para evitar todo tipo de irregularidades y obliga asimismo a toda empresa establecida en el país a divulgar sus datos fiscales así como a pagar elevados impuestos para ayudar al financiamiento del estado de bienestar del que goza el país. 

Por último, cabe destacar que Dinamarca, que solo tiene un 5% de paro, es el país europeo que más dinero recauda en impuestos en relación a su PIB. Según los datos recogidos por Eurostat referentes a 2012, el país ingresó un 48,1% de su economía en tasas fiscales. Le siguen Bélgica y Francia con un 45,4% y un 45%, respectivamente. España, con unos ingresos por impuestos del 32,5% en relación al PIB, está en el puesto 20 y muy por debajo de la media de la Unión Europea que se coloca en el 40%. Y no es porque los autónomos, pymes o trabajadores paguen poco, sino porque las grandes economías están prácticamente exentas de pagar impuestos cuando en países ejemplares como Dinamarca o Finlandia son las que más pagan en nombre de la justicia social y la redistribución de la riqueza.
Hablemos ahora de España… La Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno (aprobada en 2013), establece una serie de principios éticos generales y también de obligaciones concretas para los miembros del Gobierno, los altos cargos de la Administración General del Estado y de las entidades del sector público estatal. Es decir esta norma obliga a los políticos a informar en qué gastan el dinero público y permite a los ciudadanos consultar a través de una web las subvenciones, los contratos o los sueldos de los cargos públicos, así como solicitar más información. Tras las aportaciones ciudadanas, se amplió la información económico-presupuestaria que debe hacerse pública, entre la que se incluyó lo relativo a los contratos públicos. Además, se estableció la obligatoriedad de hacer públicos los informes de auditoría y fiscalización, así como más datos sobre los contratos, entre los que deberán incluirse los contratos menores. Las enmiendas en el trámite parlamentario también han introducido varios cambios, incluida una disposición adicional que modifica la Ley Contra el Blanqueo y la Financiación del terrorismo de 2010. Esto afecta a casi todas las actividades que suponen movimientos de capitales y que realizan, por ejemplo, entidades financieras, aseguradores, gestores de fondos de pensiones, profesionales de la intermediación y casinos. 
Pero… ¿Qué es lo que NO incluye esta Ley?  La misma tiene varios puntos sujetos a  crítica que vamos analizara  continuación:

1.     No se especifica que el acceso a la información de los ciudadanos es un derecho fundamental vinculado a la libertad de expresión.
2.     Si en un contrato público se recoge una cláusula que impida el acceso a determinada información, la ley no podría acceder a ella.
3.     Hay poca concreción en las excepciones al acceso a la información, que afectan a "seguridad nacional, la defensa, las relaciones exteriores, la seguridad pública o la prevención, investigación y sanción de los ilícitos penales, administrativos o disciplinarios y la igualdad de las partes en los procesos judiciales y en la tutela judicial efectiva".
4.     La norma también fija como límites "las funciones administrativas de vigilancia, inspección y control; los intereses económicos y comerciales (como el TTIP); la política económica y monetaria; el secreto profesional y la propiedad intelectual e industrial; la garantía de la confidencialidad o el secreto requerido en procesos de toma de decisión y la protección del medio ambiente".
5.     Se introduce en el texto legal la obligación para las Administraciones públicas de publicar sólo la relación de sus bienes inmuebles, excluyéndose así la obligación de publicar todo el patrimonio que poseen, por lo que una parte muy importante del mismo va a quedar oculto para los ciudadanos.
6.     El nuevo Consejo de Transparencia y Buen Gobierno nace con un notable déficit de independencia: El Presidente es nombrado por el Gobierno y sólo se necesita mayoría simple para su refrendo y no se definen competencias claras para este órgano.
7.     Se retrasa el plazo de entrada en vigor de la Ley durante dos años para la gran mayoría de las instituciones públicas existentes en España (las pertenecientes a los ámbitos autonómico y local), cuando las instituciones de cierto tamaño estarían suficientemente preparadas para proporcionar la información que requiere la ley en un plazo bastante más corto.
8.     No se puede solicitar información de manera anónima.
9.     La administración no está obligada a contestar a un requerimiento de información y, al no hacerlo, el solicitante debe entender su solicitud como rechazada. Es lo que se llama silencio administrativo negativo.

El problema de que en España sea difícil que una Ley de este tipo funciones, está en la sociedad. Como pueblo, lo nuestro desde hace siglos ha sido la “picaresca”. Y en esas seguimos. Si hay un libro que podría definirnos como sociedad sería, “El lazarillo de Tormes” obra por antonomasia de este género. Escrito ¿adivinan? Por un autor anónimo. Hasta para un éxito escondemos la mano que tira la piedra.

De este modo, intentando saltarnos algunas reglas como el pago real y justo de impuestos, malversando fondos públicos que tanto nos cuesta a la ciudadanía de a pie, aliviando los impuestos a las grandes corporaciones, recolectando diferentes comisiones del 3%, 5% o 10% por la concesión de obras y servicios a los empresarios amigos de siempre… no se puede solucionar el problema. Gran parte de la culpa es nuestra, de la ciudadanía que permitimos todos estos hechos, tanto en las urnas como en las calles.
 
Por último para finalizar (y es difícil por lo interesante), es mi deseo incluir una cuadro copiado de la página “Transparencia Internacional España”. Una WEB increíblemente útil, llena de herramientas, gráficas y datos referidas a la transparencia y la falta de la misma en nuestro país. En ella se pueden ver a modo resumen, si los diferentes partidos políticos españoles actuales, han incluido o no algunas medidas en su programa electoral en las elecciones de 2015.

A mayores complemento la información con las “Medidas adicionales contra la corrupción” que han desarrollado las diferentes fuerzas políticas. No tiene desperdicio alguno.