2022/09/12

LOS REPRESENTANTES DE DIOS EN LA TIERRA (ACTUALIZACIÓN 2022)

 

ª  "Fue a partir del ejercicio anual del año 2008 cuando el porcentaje aumentaría hasta el 0,7%, desapareciendo así el complemento que el Estado asignaba a mayores”.

ª  “La institución recibe aportaciones del Estado gracias a los acuerdos con el Vaticano, renovados progresivamente en el tiempo al alza desde 1975. Además también aportaciones de distintos Ministerios y de las propias Comunidades Autónomas”.

ª   "Los datos están claros. Por más que en radio, prensa y televisión se empeñen en hacer campañas a favor de la “X” solidaria a favor de la Iglesia”.


        El origen histórico del Óbolo de San Pedro se remonta a finales del siglo VIII, cuando los Anglosajones se convierten al Cristianismo y como signo de unión con el Obispo de Roma deciden enviar de manera estable una contribución al Santo Padre. Así nace el “Denarius Sancti Petri” la limosna de San Pedro, que pronto se difundió por el resto de Europa, costumbre que fue regulada en 1871 por el Papa Pío IX en la Encíclica “Saepe Venerabilis”. ¿Qué ocurre en España actualmente? Según acuerdo entre el Estado Español y la Santa Sede en 1979 en asuntos económicos (publicado en BOE de 15 de Diciembre),  “La Iglesia Católica declara su propósito de lograr por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades. Cuándo fuera conseguido este propósito, ambas partes se pondrán de acuerdo para sustituir los sistemas de colaboración financiera”. Por lo tanto, es la propia institución la que debería financiarse de forma completa sin tener que acudir al dinero del Estado, es decir… que en cierto modo incumple uno de los acuerdos suscritos con el Estado Español, y a su vez con toda la ciudadanía. ¿Quién va a pedirle a la Iglesia (como institución) después de tantos años ayudada por el Estado que renuncie a ello?


        ¿Fines sociales, iglesia, ambas o ninguna? Estas son las cuatro opciones que se plantean en la declaración de la renta en cuanto a la asignación que realizamos del IRPF. Las opciones están claras, lo que no queda demasiado claro es donde irá destinado el dinero una vez hayamos marcado o no alguna de las opciones. Cada uno de nosotros y de nosotras decide donde destinar su porcentaje de la cuota íntegra (antes de aplicar las retenciones y deducciones), a saber:

·     Entidades sociales; para las cuales se destinaría el 0,7%. De los fondos recaudados, el dinero de la asignación de actividades de interés social lo distribuye el Estado mediante convocatorias públicas de subvenciones a través de tres Ministerios, de acuerdo a los siguientes porcentajes: el 77,22% para el Ministerio de Sanidad, el 19,3% para el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, se destina a proyectos de cooperación en países en desarrollo a través de la Agencia Española De Cooperación Internacional (AECID) y el 2,85% para el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

·     Iglesia; el dinero recaudado mediante esta opción (también el 0,7%) va directamente para “su sostenimiento económico”, y es la propia institución la que decide en que lo utiliza. Más adelante hablaremos sobre este tema.

·     Ambas opciones; es la gran desconocida hasta ahora, en este caso nuestra aportación se doblará. Se destinará un total 1,4%: 0,7% para la Iglesia y otro 0,7% para Fines Sociales.

·     Ninguna; por lo que el 0,7% pasa directamente al Estado integrando así la cuantía a los Presupuestos Generales.

Desde 1978 la Iglesia recibe del Estado Español una dotación con cargo a los presupuestos generales. En 1988 se articuló una asignación tributaria para la Institución Religiosa (solo la Católica recibe esta asignación) consistente en el 0,5239% del impuesto sobre la renta de las personas físicas. Esta cuantía anual, nunca cubrió sus “necesidades”  por lo que se tuvo que implementar con un complemento estatal a cargo de los propios presupuestos generales. Fue a partir del ejercicio anual del año 2008 cuando el porcentaje aumentaría hasta el 0,7%, desapareciendo así el complemento que el Estado asignaba a mayores para cuadrar las cuentas.

Adicionalmente a estas cantidades, la Iglesia recibe otras con cargo a los presupuestos generales del país (memoria de 2019):

·     Personal laboral docente de religión y otros cargos religiosos. Donde el Estado aporta aproximadamente 100 millones de euros anuales para pagar los sueldos de 35.294 profesores y profesoras de religión, más de 17 millones en sueldos para capellanes de cuarteles, hospitales y cárceles.

·    Conciertos educativos, ya que existen en España 2.433 (año 2019) centros escolares concertados (más del 80% de los centros privados) con más de un millón y medio de alumnos y alumnas y más de 106.000 profesores/as (los cuáles acceden sin oposición, no lo olvidemos). Un total de más de 3.700 millones de euros. Sumemos a esto las 15 Universidades de inspiración Católica con más de 118.000 alumnos y alumnas en sus aulas.

·   Exención de impuestos, en los cuáles no se les da asignación pero tampoco pagan nada y por lo tanto se ahorran anualmente alrededor de 2.000 millones de euros según datos y fuentes de “Europa Laica”.

·    Las ayudas directas para el sostenimiento de su Patrimonio Artístico e inmobiliario 3.290 bienes de tipo cultural en total. 62 millones de euros en el año 2019. Pongamos el ejemplo de la Catedral de León, como todas, es propiedad de la Iglesia. Sin embargo, quienes se encargan de su conservación y restauración son las instituciones públicas, desde la Junta de Castilla y León a la Diputación de León, el Ayuntamiento de la ciudad y el Ministerio de Educación y Cultura, además de algunas organizaciones privadas. 

·   La desgravación de los donativos, ya que las donaciones a la Iglesia desgravan un 80% los primeros 150€ y un 35% a partir de ahí del IRPF en el caso de personas físicas, y un 35% del impuesto de sociedades si se trata de empresas. Pero el Estado benevolente en este caso devuelve a los fieles el 80% y el 35% respectivamente, al igual que hace con las aportaciones a ONG´s, salvando que la Iglesia no lo es.

Por lo tanto si realizamos la suma total de lo que aproximadamente recibe la Iglesia en asignaciones del Estado, quedaría de la siguiente manera:


 

Estos son por supuesto, cálculos aproximados (realizados con lo expuesto anteriormente) fruto de la investigación, con datos que se aportan en la “Memoria de Actividades Anuales de la Iglesia Católica en 2019” y otros documentos y fuentes de carácter público. En algunos artículos las aportaciones llegan hasta los 10.000 millones de euros anuales. Si teóricamente debiera por decreto y acuerdo, además de Dogma propio de la propia Institución, auto financiarse con sus propios recursos… algo se está haciendo mal.


En 2007 bajo presión de la Unión Europea, Iglesia y Estado pactaron eliminar la exención del IVA de la Iglesia Católica en la “adquisición” de bienes inmuebles. Se mantienen no obstante la exención de pago en la renta, el patrimonio, el IBI, las donaciones y las transmisiones patrimoniales, por las que la institución, gracias a estos privilegios, no aporta ni un solo euro.


La institución recibe aportaciones del Estado gracias a los acuerdos con el Vaticano, renovados progresivamente en el tiempo al alza desde 1975. Además también aportaciones de distintos Ministerios y de las propias Comunidades Autónomas. Todo esto hace que prácticamente sea imposible conocer los ingresos finales y totales con que el Estado dota a la Iglesia anualmente. 


Pero vamos un paso más allá. En las diferentes memorias de actividad, la institución introduce también los datos referentes a los gastos y la asistencia que “Cáritas” y “Manos Unidas” (pertenecientes a la Iglesia), ofrece a la sociedad. Nadie duda que el trabajo de Cáritas se ha multiplicado al alza en estos últimos años, y que su trabajo es inestimable para este país, que ha visto en esta entidad el último recurso para seguir adelante. Pero analicemos bien los datos y descubramos que hay en realidad de cierto en la información que se aporta.


 En el último ejercicio como vimos anteriormente (2019), fueron 206 millones de euros la aportación a la Iglesia mediante la declaración de IRPF, destinados al Fondo Común Interdiocesano. Para ser más claros, es el dinero que financia únicamente la estructura formal de la Iglesia: sueldos y seguridad social de sacerdotes y obispos, actividades pastorales, Conferencia Episcopal y a “otras actividades asistenciales”. La cúpula de del Obispado administra aproximadamente unos 50 millones de euros y el resto (hasta los 206) se reparte entre las 70 diócesis en que está dividido el país (69 territoriales y 1 castrense, dependiendo del número de sacerdotes existentes en cada una).


Dejemos claro que el dinero proveniente del IRPF es tan solo el 25% (aproximadamente) de todo el que disponen las diócesis: de 1088 millones en 2019, la mayor parte proveniente de donativos.


¿Cuánto de esto se destina a Cáritas? Las ONG de la Iglesia apenas se benefician de este fondo, sino que obtienen parte de lo que recauda en la casilla del IRPF de “Fines Sociales”. En el último ejercicio conocido, sabemos que la aportación de la institución ha sido aproximadamente de tan solo 6.700.000  de euros, tan solo el 3% del total recaudado si hacemos cuentas con lo recogido por el IRPF  (229 millones), y de un 0,6% si ponemos como ejemplo lo recogido en total en 2019 (1088 millones).


En el libro de la Conferencia Episcopal sobre la financiación, se muestra la labor de Cáritas como “…ejemplo del ahorro que la Iglesia supone para el Estado al realizar tareas de apoyo a las clases más desfavorecidas”. Nos haría un grato favor, si aportaran toda la información y en honor a la verdad nos mencionaran realmente de donde consigue los fondos para desarrollar su inestimable trabajo.


Y… ¿quiénes forman Cáritas? De un total de 85.506 personas, 80.182 son de carácter voluntario y 5.324 son trabajadores contratados de la propia entidad. Esto es lo que nos cuenta su página web.  Lo que no desgrana es que más del 80% de las personas voluntarias son de carácter laico y algo menos del 5% son sacerdotes y religiosos. Del 15% restante no se tienen datos.


¿Qué se deduce de todo esto? Tanto el voluntariado como la financiación de las ONG pertenecientes a la Iglesia, está soportado por las diferentes aportaciones de la gente que se siente parte de la misma (hablamos de comunidad, no institución). Pero claro, el argumento chocaría de frente con la idea preconcebida de que financiar a la Iglesia (como institución) es fundamental para mantener la de Cáritas, ya que como podemos comprobar su aportación económica es casi insignificante.


Los datos están claros. Por más que en radio, prensa y televisión se empeñen en hacer campañas a favor de la “X” solidaria a favor de la Iglesia para financiar la ayuda a Cáritas y otras actividades de carácter solidario, tengamos bien presente que marcar esta opción no servirá para que nuestro pueblo, nuestras familias y las de nuestras personas más cercanas, golpeadas por la pobreza y en riesgo de exclusión social, pueden verse beneficiadas. Puestos a cambiar las cosas, con el dinero que el Estado aporta a la educación concertada, ¿no podrían abrirse más colegios públicos y contratar a más profesorado para mejorar la calidad de nuestro Sistema Público de Enseñanza? Ya que se destinan millones para la conservación de nuestro patrimonio cultural, dineros que salen del bolsillo del contribuyente, ¿no sería más adecuado que pertenecieran al Estado, al País y a su ciudadanía, y que el dinero cobrado de las entradas fuera destinado para engrosar las “arcas del Estado” y el mantenimiento de las mismas?


Si la Iglesia quisiera predicar con el ejemplo de austeridad y que su voto de pobreza tuviera más sentido, ¿cómo entender que posean más bienes inmobiliarios a su disposición que el propio Estado? ¿No sería más adecuado que la Iglesia cediera todos estos bienes al Estado para el uso y riqueza de los ciudadanos?


No hace falta decir que ya hace siglos que la Iglesia está del lado de la aristocracia (las grandes familias de España) y la más alta oligarquía del país que ostenta el poder, hasta el punto de incluso estar por encima de ellos. Siempre han sabido bien con quién debían de “casarse” para mantener sus privilegios e incluso, intentar recuperar alguno de los que le fueron expropiados (las denominadas “manos muertas” en el siglo XIX). En estas, tienen hasta la osadía de opinar que se deberían devolver a la Iglesia para obtener más ingresos y poder así, destinarles a sus fines. Una posible respuesta a esta reflexión sería plantearles la siguiente pregunta:


¿Y si más bien se devolvieran todas las propiedades a nombre de la Iglesia en favor del Estado o… se hiciera pagar todos los impuestos que pesan sobre la totalidad de los mismos, incluyendo todos los años no pagados (al menos) desde 1978, más los intereses por demora? Quiero imaginar que el rostro de los representantes de Dios en la tierra, a la más alta Curia de este país, se les quitaría esa sonrisa de prepotencia que podemos adorar  y contemplar en los medios de comunicación todos los días. Hagan sus apuestas…

2022/07/23

EL SUPREMO ARTE DE LA GUERRA (ACTUALIZACIÓN)

ª       Existen 19 entidades financieras, incluidas algunas que pertenecen al IBEX-35 y que cotizan en bolsa, que están implicadas financiera y económicamente en 19 de las principales empresas fabricantes de armas “controvertidas y prohibidas.

ª    En el año 2020 el Gobierno de España autorizó ventas de material militar y de productos y tecnologías de doble uso a más de 80 países por valor de 26.551 millones de euros.

ª  Es hora de cambiar y dejar nuestra pereza y dejadez, dejar de decir que no se puede hacer nada.

¿Has preguntado a tu entidad bancaria en que invierte tus ahorros?, ¿Es cierto que con nuestros ahorros se financian guerras?, ¿Qué se especula con el hambre y la vida de personas?, ¿Existen alternativas?

La “crisis” económica, política y social de nuestro país ha desenmascarado la actividad especulativa de la banca convencional, la cual otorga préstamos o forman parte de empresas para conseguir la máxima rentabilidad con nuestro dinero y ahorros, lo que hace que, finalmente seamos personas responsables últimas y máximas de lo que hacen.

Existen 19 entidades financieras incluidas algunas que pertenecen al IBEX-35 y que cotizan en bolsa: BBVA, Santander, Banco Sabadell y Bankinter, que están implicadas financiera y económicamente en 31 de las principales empresas fabricantes de armas “controvertidas y prohibidas” en 11 países distintos, (minas antipersona, bombas racimo, armas nucleares, biológicas y químicas además de trabajar con uranio empobrecido).

 En economía, la especulación son las operaciones comerciales y financieras que se benefician de las fluctuaciones de los precios para obtener lucro. Para especular, por lo tanto, se necesita un fondo de dinero estable, este se consigue con el dinero que millones de personas abonan mensualmente como hipotecas, créditos y pensiones, las cuales, por ejemplo no podrán tocar hasta que se jubilen. De este modo los bancos son conscientes de que podrán jugar a la compra venta especulativa durante años.

He aquí el listado de algunos de los bancos y entidades financieras que operan en España y de su participación en empresas que fabrican productos militares que ofrecen servicios a este sector e incrementan sus beneficios invirtiendo en la fabricación de “muerte”, financiando guerras en Yemen, Siria y otros países del mundo.



 Por citar algunos de los productos que estas entidades “subvencionan” a las empresas que se dedican a sembrar caos y destrucción en nuestro mundo: bombas de racimo, espoletas, explosivos, sistemas de tiro, fragatas, aviones submarinos, adiestramiento militar, fuselajes, helicópteros de combate, carros de combate, blindados, armas biológicas, químicas y nucleares, cañones, armas ligeras y pesadas, bombas lapa, minas anti-persona, misiles, armas guiadas, sistemas navales, radares, misiles submarinos Trident II, misiles nucleares M51, aviones Eurofighter, buques de guerra, equipos personales y municiones… además de facilitar créditos para la producción, investigación y exportación de las mismas.

La participación de los bancos no solo se mide por la inversión directa. Hay que sumarle la financiación que ofrecen a las principales empresas de la industria, que ya en 2012 se situaba en 1.875 millones de euros y en 2013 la cifra se duplicó (no olvidemos que estos fueron los peores años de la crisis en España), con un total de 4.326 millones de euros en créditos, acumulados desde el año 2005.

En el año 2020 el Gobierno de España autorizó ventas de material militar y de productos y tecnologías de doble uso a más de 80 países por valor de 26.551 millones de euros, lo que supone un incremento de nada menos que el 163% con respecto a 2019. Las ventas ejecutadas de manera efectiva ascendieron a 3.622 millones de euros, según la Secretaría de Estado de Comercio presentado en el Congreso. Cabe destacar que las exportaciones en 2018 y 2019 de este material han ido en parte Arabia Saudí (270 millones en los dos años), actualmente un estado con una importante limitación de derechos y libertades individuales y en guerra con países como Yemen.

La participación en empresas productoras de armas por parte de las entidades del IBEX-35 es casi exclusiva de nuestros bancos.

Pero hay más datos que tener en cuenta. De las 35 empresas que conforman este conglomerado bursátil, 33 de ellas poseen empresas en paraísos fiscales, incluidos por supuesto, nuestros bancos. 740 sociedades de este tipo pertenecen a las empresas del IBEX, que han ido creciendo en número con el paso de los años (561 en 2012, 1018 en 2015) y reducidas a 740 en 2019 según informe de Intermón Oxfam). De todas ellas 176 pertenecen al Grupo Santander, situadas en territorios propicios para la evasión fiscal.

Miles de millones que invertimos, por qué no olvidemos que es dinero de nuestros ahorros y bolsillos, que damos permiso a estas entidades mediante nuestra confianza y firma, para que los utilicen en la investigación, fabricación y exportación de armas allá donde exista un conflicto.

Todo esto hace que debamos preguntarnos si realmente el gran número de conflictos armados existentes en todos los continentes serán provocados por este “poder” económico, bancario y financiero existente (aunque no lo veamos). Deberíamos de reflexionar sobre algo: si en multitud de países apenas poseen medios para producir suficientes alimentos para que la población no muera de hambre, ¿cómo es posible que sean capaces de producir y hacerse con armas para destruirse los unos a los otros? Quizás occidente tenga mucho que ver. Somos culpables de sembrar guerra, odio, muerte y pobreza. Jamás se ha buscado su desarrollo como Estados independientes y con futuro, el colonialismo occidental sigue más vigente que nunca, exacerbado hoy día por la escasez de recursos, sobre todo energéticos.  

Esta es tan solo una porción del pastel que se cuece en el sistema que nos gobierna a nivel mundial. Un régimen plutocrático en el que las personas con más riqueza (tan solo el 1% de la población mundial) mueven los hilos mientras el resto obedecemos como marionetas de función.

¿Realmente deseamos participar en cada una de las muertes que se arranca injustamente debido a conflictos que nadie entiende?, ¿Dónde colocar el límite de nuestra culpabilidad como personas participantes directas?, ¿Has sentido alguna vez el inmenso poder de poseer un arma en tu mano, apuntar y disparar a lo invisible?

¿Qué podemos hacer como ciudadanía?, cambia tu pensamiento, empieza a mirar las cosas tal y como son, deja de ver a través de ese cristal opaco que todo lo oculta. ACTÚA, revélate contra este sistema que pende de un hilo. No participes de sus actividades, busca las alternativas.

Asegúrate de dejar tu dinero en entidades que invierten tus ahorros en proyectos sostenibles para el medio ambiente, que luchan por acabar con las injusticias que acucian nuestro planeta a través de ideas e iniciativas participativas y sociales.

Entidades que se ponen del lado de las personas más desfavorecidas, de aquellos y aquellas que como personas refugiadas luchan por sobrevivir a una guerra que hemos provocado por nuestros intereses propios y personales, para que podamos vivir mejor y más cómodamente cada día.

Si necesitas abrir una cuenta o deseas cambiar de entidad bancaria busca alguna que se esté denominada como “Banca Ética”, existen varias sociedades de este tipo (no se nombrará ninguna aquí para no hacer publicidad) que invertirá tu dinero en proyectos sociales, o que al menos, no lo hará en armas, destrucción y muerte.

Es hora de cambiar y dejar nuestra pereza y dejadez, dejar de decir que no se puede hacer nada. Dejemos ya de mirar hacia otro lado cuando vemos imágenes desagradables en los medios de comunicación, no olvidemos que muchas de ellas son por nuestra causa y desidia.


Fuentes y enlaces de interés:

·     Análisis de la financiación de las empresas de armas que han exportado a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos 2015-2019

·     Comercio de armas – Diario Público, 09/03/2020

2016/04/13

LA TIERRA NO ES NUESTRA

la tierra no es herencia de nuestros padres, sino préstamo de nuestros hijos”
Pensamiento Indoamericano 
 
 
Con certeza se afirma que “el ambiente no solo es el lugar donde se realiza el drama de la historia humana, sino en cierto sentido es un participante activo en dicha historia”. Así mismo se reconoce como el desarrollo del hombre tanto a nivel individual como social, no puede considerarse aislado de su entorno natural.
El ser humano está llamado en el momento actual a establecer una nueva relación de atención y de respeto hacia el ambiente, cuyo equilibrio debe proteger, teniendo en cuenta sus extraordinarias posibilidades, pero también todo aquello que lo amenaza y atenta contra él. Lo ambiental y ecológico expresa, no únicamente una relación del hombre, sino ante todo una dimensión digna de ser tenida en cuenta en el gran propósito de relación humana.
Por lo tanto, es responsabilidad de todas las personas que el cambio de actitudes sea posible. En las últimas décadas, sobre todo a partir de las décadas de los 70 y 80, hemos aumentado el consumo incontrolado de todo tipo de objetos, artículos y energías.
Hemos pasado de que los electrodomésticos con una duración casi indefinida, se hayan desarrollado para tener un uso “programado” mucho inferior, lo que se denomina “obsolescencia programada”. Acabando de este modo con gran número de talleres y lugares de reparación de los mismos. De esta manera, la comercialización global consigue que tengamos que consumir ingentes números de artículos electrónicos cada día (solo hace falta pasear por un punto limpio para darse cuenta de este hecho). Primero nos crean la necesidad (demanda), para posteriormente vendernos todo tipo de productos (oferta). Pero casi nadie se para a pensar de donde provienen los materiales con los que se fabrican muchos de estos utilitarios, como es el caso del coltán (telefonía móvil y ordenadores). Un mineral muy preciado que lleva años financiando guerras civiles en países como Ruanda, Uganda, Congo y la República Centro Africana (entre otras).
Es de conocimiento general, que la industria textil ha creado grandes imperios que en el día de hoy generan grandes fortunas a los dueños de las mismas. Este negocio sería legítimo si se cumplieran todas las condiciones laborales y medio ambientales (entre otras). Pero sabemos que la realidad no es esta.
Como viene siendo la norma, estas insanas montañas de dinero se deben a la esclavitud de las personas y al destrozo de nuestro medio y entorno. “Existen ríos en países como Camboya y Bangladesh donde el agua corre del color que está de moda en occidente”. Con el fin de abaratar los costes y ser más competitivos en los mercados, se llevan las fábricas allí donde el coste laboral y fiscal es menor. Este mundo globalizado es “legal” pero no es para nada ético. Generan ropas y modas que nos obligan a comprar sin medida ni control.
En nuestras casas hacemos un uso y gasto inapropiado y a veces desmedido de los consumos energéticos y del agua. Dependiendo de la capacidad económica de cada cual, miramos más o menos el consumo que originamos. Es cuando las distintas facturas de luz, gas y agua sobrepasan nuestro presupuesto mensual, cuando empezamos a tomar medidas. Pero lo hacemos tan solo por la variable económica, poco nos suele importar el hecho de que reducir nuestro consumo, aporta su granito de arena a construir un mundo más sostenible y limpio, restringiendo en alguna medida las emisiones de CO2.
Que decir cuando el consumo lo realizamos en nuestro lugar de trabajo, emplazamiento donde muy pocas personas controlan lo que se gasta, puesto que, no son ellas las personas que pagarán las futuras facturas (o eso creen). Es aquí donde hay que hacer más hincapié en las políticas de sensibilización, apenas somos conscientes de la cantidad de medidas y pequeños gastos que podríamos tener en cuenta y que ayudarían a la reducción de los gastos, desviando incluso parte de ese ahorro a proyectos de sostenibilidad y medio ambiente. Aumentando de este modo la eficiencia de nuestra entidad laboral y por consiguiente, nuestra forma de colaborar mediante nuestras acciones con la mejora de nuestro mundo.
Pensemos, reflexionemos… ¿Cada cuánto tiempo cambiamos de teléfono móvil por el mero hecho de tener lo último en tecnología?, ¿Cuántas veces por semana/mes salimos de compras por las tiendas de ropa “Low Cost” y de grandes marcas con precios bajos?, ¿Tomamos las medidas suficientes en cuanto al consumo de energías en nuestros hogares y espacios de trabajo?, ¿Alguna vez nos hemos parado a pensar en todo esto? Hagámoslo por una vez.
La protección y mejora de la salud de nuestro planeta, es una de esas asignaturas pendientes por parte del grueso de la sociedad. Todos somos conscientes de las diferentes conductas y actividades que desarrollamos en nuestro día a día y que lo perjudican.
Pocos son los que se paran a reflexionar a cada paso que dan, de qué forma podrían aportar su granito de arena. Muchas veces la solución no está en el “qué hacer” sino más bien en el “qué no hacer”.
Nuestro lugar de trabajo suele ser el emplazamiento donde tienden a olvidarse las medidas de reducción de consumo adoptadas en nuestros hogares. Es de vital importancia que continuemos todas las acciones emprendidas en casa, no es excusa encontrarse en un lugar compartido por más personas en el que nadie “hace nada por mejorar las cosas”.
Como no pagamos las facturas… pero eso es real, ya que indirectamente el pago de los consumos sale de nuestros bolsillos, bien por el pago de nuestros impuestos o directamente en el descuento de nuestros salarios. Por lo tanto, debemos de tener cuidado con esta afirmación.
Si leemos el Estatuto de los Trabajadores actual, (Artículo 64: Derechos de Información y consulta y competencias. Punto 7: Competencias del Comité de Empresa), encontraremos el siguiente texto:
“Colaborar con la dirección de la empresa para conseguir el establecimiento de cuantas medidas procuren el mantenimiento y el incremento de la productividad, así como la sostenibilidad ambiental de la empresa, si así está pactado en los convenios colectivos”.
Es por lo tanto parte de la tarea en nuestra entidad y/o empresa, que se desarrollen actuaciones de forma comunitaria. Una de ellas, ha de ser la de impulsar una auditoría energética a nuestras instalaciones con el fin de lograr que los gastos anuales en materia energética (muy elevados derivados de un alto consumo de electricidad) puedan reducirse notablemente. De este modo, podrían detectarse diferentes campos de mejora en el empleo de la energía en las áreas de iluminación, equipos y climatización del edificio con el fin de invertir el ahorro en nuevas iniciativas que mejoren la eficiencia y el entorno de los trabajadores/as. Algunos de los objetivos que podríamos conseguir:
·      Reducir los consumos energéticos, utilizando la energía de forma eficiente para evitar gastos innecesarios y reducir las emisiones de CO2.
·       Detectar los puntos críticos en cuanto a consumos y malas prácticas energéticas.
·       Establecer un plan de acción con las medidas correctoras oportunas: cambios en la iluminación de las oficinas, utilización de luminarias LED, programación correcta de los aparatos de acondicionamiento, etc.
·      Determinar el potencial de ahorro energético y facilitar la viabilidad económica de las inversiones en las mejoras a realizar.
Podemos también realizar acciones más concretas para ayudar a que este proceso de auditoría pueda producirse, estas son:
·        Adquisición de datos generales. Análisis inicial de la entidad teniendo en cuenta actividad, consumos y tipos de energías utilizadas.
·        Análisis de datos e instalaciones. Determinación costes energéticos producto/servicio y recopilación de datos de equipamientos y de las instalaciones.
·        Obtención de datos a evaluar. Instalación de los equipos de medida y método en que se registrarán los consumos, considerado medidas ambientales, iluminación, temperatura y humedad, entre otros.
·        Estudio energético. Definición de las opciones de mejora, rendimientos, consumos, tarifas, teniendo en cuenta su viabilidad técnica y económica.
·        Informe de conclusiones. Planteamiento de ahorro energético y económico, fijación de prioridades de las actuaciones y estudio de las inversiones necesarias.
·        También se realizarán conferencias, coloquios y debates de concienciación a los empleados/as y el voluntariado la entidad, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia del buen uso de la energía y sus repercusiones.
Los resultados y beneficios en porcentaje de ahorro de las medidas propuestas podrían alcanzar entre un 15% y un 20% del consumo energético de las instalaciones, lo que supondría un ahorro anual importante. La inversión requerida para poner en marcha las medidas correctoras necesarias se amortizaría en un plazo medio (dependiendo de los compromisos), ya que los ahorros producidos por adoptar medidas correctoras se invertirían en cambiar poco a poco lo que se estime necesario.
Quiero finalizar este texto con las siguientes líneas extraídas de “La Carta a la Tierra” traducida a más de 30 lenguas desde su lanzamiento en el año 2000.
“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra, en el cual la humanidad debe elegir su futuro. A medida que el mundo se vuelve cada vez más interdependiente y frágil, el futuro depara, a la vez, grandes riesgos y grandes promesas. Para seguir adelante, debemos reconocer que en medio de la magnífica diversidad de culturas y formas de vida, somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común. Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respeto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz. En torno a este fin, es imperativo que nosotros, los pueblos de la Tierra, declaremos nuestra responsabilidad unos hacia otros, hacia la gran comunidad de la vida y hacia las generaciones futuras.”
La Tierra, nuestro hogar…
La humanidad es parte de un vasto universo evolutivo. La Tierra, nuestro hogar, está viva con una comunidad singular de vida. Las fuerzas de la naturaleza promueven a que la existencia sea una aventura exigente e incierta, pero la Tierra ha brindado las condiciones esenciales para la evolución de la vida. La capacidad de recuperación de la comunidad de vida y el bienestar de la humanidad dependen de la preservación de una biosfera saludable, con todos sus sistemas ecológicos, una rica variedad de plantas y animales, tierras fértiles, aguas puras y aire limpio. El medio ambiente global, con sus recursos finitos, es una preocupación común para todos los pueblos. La protección de la vitalidad, la diversidad y la belleza de la Tierra es un deber sagrado”.
La situación global…
“Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies. Las comunidades están siendo destruidas. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente y la brecha entre ricos y pobres se está ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos se manifiestan por doquier y son la causa de grandes sufrimientos. Un aumento sin precedentes de la población humana ha sobrecargado los sistemas ecológicos y sociales. Los fundamentos de la seguridad global están siendo amenazados. Estas tendencias son peligrosas, pero no inevitables”.
Los retos venideros…
“La elección es nuestra: formar una sociedad global para cuidar la Tierra y cuidarnos unos a otros o arriesgarnos a la destrucción de nosotros mismos y de la diversidad de la vida. Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida. Debemos darnos cuenta de que, una vez satisfechas las necesidades básicas, el desarrollo humano se refiere primordialmente a ser más, no a tener más. Poseemos el conocimiento y la tecnología necesarios para proveer a todos y para reducir nuestros impactos sobre el medio ambiente. El surgimiento de una sociedad civil global, está creando nuevas oportunidades para construir un mundo democrático y humanitario. Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos proponer soluciones comprensivas”.
Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo. Tal renovación es la promesa de estos principios de la “Carta de la Tierra”. Para cumplir esta promesa, debemos comprometernos a adoptar y promover los valores y objetivos expuestos en este texto, reflexionemos.